Rosendo Mercado, cantante

"No sé si me despediré alguna vez, desapareceré"

  • Con una veintena de discos, Rosendo es un incombustible del rock nacional.

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Con una veintena de discos, Rosendo (Madrid, 1954) es un incombustible del rock nacional. Estandarte de Madrid, no se obcecó con ese topónimo. Lo mismo graba un disco en Londres (¡Corre, corre!) que en el Cabo de Gata (Para mal o para bien) o inicia una gira con Barricada en el velódromo de Anoeta en San Sebastián. En 2006 recibió la medalla de oro al Mérito de las Bellas Artes. Su familia es de Bolaños, a tres kilómetros de Almagro, a cuyo Corral de Comedias fue de visita y a la plaza de toros a cantar. El coso famoso por la espantá de Cagancho. Está de gira con su último disco, Vergüenza torera.

Rosendo actuó el viernes en Sevilla, Sala Custom, y anoche en Málaga, Sala París. La entrevista se hizo por teléfono viajando por carretera de una ciudad a la otra.

-Permita el juego con el título de sus dos últimos discos. ¿Hace falta mucha vergüenza torera para llegar al estribillo?

-Con un poquito sería suficiente. Como está la cosa.

-Rosendo Mercado. Rocoso del rock, Fortaleza y Mercado, como el libro de Ramón Carande...

-No sé a estas alturas, pero se agradece.

-¿Rosendo por quién?

-Por mi abuelo. Al principio lo pasaba muy mal, me parecía un nombre feísimo, que además era un personaje del TBO. Cuando decidí funcionar en solitario, decidí asumirlo con todas sus consecuencias.

-Madrileño de Carabanchel, como la cárcel y Manolito Gafotas...

-En mi barrio hay de todo.

-Usted metió los músicos en la cárcel igual que Berlanga las cámaras...

-Fui a Carabanchel un par de veces cantando, cuando había presos. Y para hacer el programa de televisión El coro de la cárcel.

-Hace la mili en 1975. ¿Le coge la muerte de Franco?

-Me pilló en medio. Estaba en el Aaiún cuando la Marcha Verde. Me fui a la mili en julio de 1975 y la acabé en junio de 1976. Con lo del Sahara nos mandaron a las Canarias. Me comí todo el marrón. 

-¿Y la muerte de Kennedy?

-Era un crío, pero recuerdo la sensación de que había pasado algo muy fuerte. 

-¿Jacqueline Kennedy o Marilyn Monroe?

-Prefiero las de mi tierra.

-En su último disco tiene temas titulados Sorprendente, Agradecido, Harto, Sufrido. ¿Le gustan los adjetivos?

-Me gusta utilizar el vocabulario y meter palabras que no se utilizan habitualmente, frases con doble sentido, darle vueltas al palabreo.

-En el Diccionario de Literatura de Umbral, Rosendo vendría entre Montserrat Roig y Fanny Rubio...

-No las conozco. No leo nada. He sido un mal lector desde crío. Cojo un libro y lo dejo sobre la marcha. No tengo constancia. Soy lector de columnistas, me gusta mucho Millás.

-En 1979 saca su primer disco y llega Tierno Galván a la Alcaldía de Madrid. ¿Cómo lo recuerda?

-Fue una explosión de alegría y esperanza. Estábamos saliendo de una época gris. Esa esperanza la necesitamos ahora con esta alcaldesa.

-¿Conoce a Ana Botella?

-No tengo el gusto o el disgusto. No sé qué es peor.

-En 1978, el año de la Constitución, hace una gira con Asfalto. ¿Qué sobrevivió mejor, las canciones o las normas?

-Yo creo que la música de Asfalto. No creo que nadie se haya leído entera la Constitución.

-La Constitución de Rosendo se llama Maneras de vivir...

-Ese disco es de 1981 y todavía me la pide la gente. El público es quien hace las canciones. El público y el tiempo. Para mí era una canción más. Esas cosas nos sorprenden.

-Maneras de vivir en 1981, el año del 23-F. ¿Lo vivió?

-Ese día era mi cumpleaños. Cumplía 27. Estaba en casa esperando a los de Leño para celebrarlo, pasó lo que pasó y salieron todos disparados. Fue muy distinto de lo de Tierno.

-En esa época iba casi a disco por año, como Woody Allen con las películas.

-Así era, un poco agobiante. Tenías que tener temas nuevos. No sabías si acabando una gira o empezando la siguiente.

-Se retiró Miguel Ríos, al que acompañó en 1983 en El rock de una noche de verano. ¿Le acompañará en la jubilación?

-No quiero ni pensarlo, aunque la máquina no es la misma. No sé si me despediré alguna vez; desapareceré, me gustaría diluirme por ahí, sin darle mucha importancia a la cosa. 

-¿Y contarlo en un libro, como Miguel Ríos?

-En alguna ocasión me ha tentado hacerlo, pero es un curro muy serio. El día que llegue, habré perdido la memoria y se me habrá olvidado todo.

-¿Va de madrileño?

-Tengo sangre manchega por las venas. Mis padres son de Bolaños, donde nació mi hermano mayor. Me gustan las berenjenas, el pisto, las migas.

-¿Y la vocación?

-Con eso se nace. Mi familia eran muy de campo. Dicen que hasta en la Luna había polleros de Bolaños.

-En su gira, ¿qué radiografía hace del país?

-Hay mucho desencanto, salvo los que viven muy bien, que no se enteran de nada. Se está utilizando la crisis para recortar derechos y libertades. 

-Su primer grupo fue Ñu. Es el animal más sacrificado en los documentales de La 2...

-Lo paso fatal cuando los veo. En aquellos momentos se llevaban los nombres cortos y la eñe era como una contraseña. Ñu, Leño. 

-La letra que se reivindicó con el gol de Iniesta...

-Es algo que nos identifica y tiene su gracia.

-¿Es futbolero?

-No demasiado. Soy seguidor del Atlético.

-El equipo que tenía un portero cantante...

-Estuve con el Mono Burgos cuando vino a España a cantar con su grupo.

-¿Escribe más que lee?

-Seguramente, sí. Las letras de todas mis canciones. Tampoco es mucho.

-¿Qué está leyendo?

-Un libro sobre la posguerra de Madrid que me mandó un catedrático porque sale Carabanchel. No sé si lo acabaré, casi nunca los acabo. Me dicen que

van a necesitar el teléfono.

-¿Por dónde van?

-Cerca de Antequera. Hemos pasado La Roda de Andalucía.

-Allí nació Silvio...

-Lo conocí, pero nunca toqué con él. Con Triana sí en algún concierto de Leño.

-¿Carretera o internet?

-La carretera. Soy analógico por naturaleza.

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