Serafín Marín

"Lo dicho por Duran Lleida es un desprecio a mis raices"

  • El matador de toros critica que prefieran "pagar 300 millones por cerrar la Monumental, mientras recortan en la Sanidad".

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Nacido en la localidad barcelonesa de Moncada y Reixach (1983), donde reside, Serafín Marín estoqueó el último toro lidiado en la Monumental de Barcelona, saliendo a hombros junto a José Tomás. Marín se doctoró precisamente en la citada plaza el 4 de agosto de 2002. Defendió la Fiesta en el parlamento catalán y, tras su prohibición, la ha reivindicando cambiando la montera por la barretina y el capote por la senyera. Con raices andaluzas se plantea abandonar Cataluña y asentarse en Andalucía o en Extremadura.

-¿Qué ofrece el toreo, que no tengan otras actividades?

-Emoción, riesgo y arte. Lo bonito es que no hay teatro. Es un arte efímero que queda grabado en la mente y en el corazón. Y el torero es un creador de emociones.

-Hasta última hora luchó por salvarlo en Cataluña.

-No podemos tirar la toalla. Tenemos hasta diciembre para recoger 500.000 firmas. O bien queda el Constitucional. Y hasta con las elecciones del 20 N, si hay un cambio político, se puede modificar esta prohibición propiciada por los políticos. Si hubiera sido un tema animalista hubieran tratado también los correbous, la caza o la pesca. Aquí estamos viviendo una dictadura camuflada. Te lo prohíben todo.

-¿Por qué?

-Los políticos quieren crear una Cataluña que no es la real. Cada vez hay más gente en contra de ello. Es complicado vivir así; que decidan por ti y no poder hacer nada.  Puedes protestar, pero no te hacen ni caso.

-¿No interesan los ingresos que genera la Fiesta?

-Prefieren pagar unos 300 millones de euros por cerrar la Monumental, mientras recortan en Sanidad. Se trata de eliminar símbolos españolistas.

-En frío, ¿qué lectura hace del proceso?

-Desde el minuto uno estaba decidido y pactado. Era todo un protocolo.

-¿Podría suceder en el resto del territorio, incluyendo Andalucía?

-Por supuesto. Tenga en cuenta que hasta hace pocas décadas Barcelona era el lugar donde más festejos se daban. Por desgracia, estamos en manos de los políticos. Nosotros decidimos en las urnas cada cuatro años y ellos deciden sobre nuestras vidas cada día.

-¿Qué opinión tiene de los políticos catalanes?

-(Resopla). Mejor paso palabra. Puedo decir una barbaridad. Me tienen muy caliente.

-¿Qué piensa de las palabras de Duran i Lleida de que los jornaleros andaluces reciben el PER para estar toda la jornada en el bar?

-Se puede imaginar. Mis padres son de Jaén. Mi padre, de Quesada; mi madre, de Linares. Además, otra parte de la familia de mi madre es de Granada. Esto es un desprecio a mis raices, pero de estos políticos me espero cualquier cosa. En el debate de los toros el pasado marzo, la diputada de Esquerra Patricia Gomá llegó a calificarme, a mí, que soy ciudadano catalán, de verdugo.

-¿Ha pensado cambiar Cataluña por Andalucía?

-Lo estoy meditando, pero aún estamos en la lucha. Me iré o bien a Andalucía o a Extremadura, donde cuento con grandes amigos. No me veo en el futuro viviendo en una dictadura.

-Como aficionado catalán, ¿le ha defraudado el sector taurino?

-Hubo un tiempo en que sí. Pero la prohibición ha servido para unirnos.

-Y como torero, ¿se sintió abandonado por sus compañeros? 

-En algunos momentos. Otras veces me han apoyado. Cada uno va a lo suyo. A mí lo que me tocaba era defender el toreo en mi tierra.

-¿Quiénes deberían haber tomado el toro por los cuernos?

-Desde el comienzo deberían haberlo hecho las figuras del toreo y los principales empresarios y ganaderos.

-¿Sintió rechazo de sus paisanos por ser torero?

-Hombre, rechazo de los antitaurinos. De mis amigos, nunca. Me he encontrado con gente que cuando les he dicho mi profesión se han dado la vuelta tras soltar alguna barbaridad.

-¿Son los toreros los villanos del siglo XXI?

-Para nada. Esos políticos han querido vender una imagen del torero que no es cierta. Debajo del traje de luces hay una persona que se sacrifica las veinticuatro horas. No hay que confundir: una persona es una persona; y un animal, un animal. No conocen o  no quieren aceptar que el toro vive durante cuatro años mejor tratado que una persona.

-¿Por qué se ha perdido o se está perdiendo la aureola del torero como héroe?

-La imagen del torero se ha quedado estancada en varios aspectos. A veces, el torero no ha sido accesible para los medios, lo que ha supuesto que la gente no le conozca. Nosotros, si recibimos una cornada, somos capaces de continuar toreando heridos. Hay una serie de cosas, como el sacrificio al límite, que no nos hemos preocupado de enseñar a la sociedad actual. Ahí está la lección del maestro Juan José Padilla.

-Usted pasó en vela toda la noche y al día siguiente toreaba en esa plaza, en Zaragoza, ¿cómo lo vivió?

-Desde la cogida, lo seguí a cada minuto desde la habitación del hotel a través de Twitter. A las tres de la madrugada respiré porque sabía que había salido de la operación. Le conozco. Y es un diez como compañero y como torero. Durante toda la noche me persiguió la imagen en la que se levantaba del suelo, con el rostro de dolor, con el ojo...

-¿De qué echa mano un ser humano para enfrentarse al día siguiente a un toro, como hizo usted? 

-Al vestirme de luces, me raspaba la taleguilla. Pero los toreros estamos preparados para eso. Sabes que te puede tocar a tí. Es lo que marca la diferencia. Por eso los toreros somos personas diferentes a todos los demás.

-¿La escuela taurina de Barcelona es el último rayo de esperanza para la Fiesta en Cataluña?

-Es el futuro. Se ha unido a la escuela de Nimes y tiene una ayuda económica del maestro José Tomás. Hay tres o cuatro alumnos con condiciones, a los que ayudo como puedo y llevo al campo.

-¿Se darán festejos taurinos en 2012 en Barcelona?

-Está complicado. Pero soy optimista y digo que sí.

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