Ismael Jordi. Tenor

"El fútbol me ha ayudado a afrontar mi carrera"

  • Este artista jerezano asegura que la familia, los espacios de descanso, sus tradiciones y su casa, le hacen mantener la cabeza fría.

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Ismael Jordi (Jerez, 1973) saborea más que nunca su tierra cuando regresa de dar la voz cantante por el resto del mundo. En el Teatro Villamarta se presentó como Ernesto de Don Pasquale. Un trampolín que este coleccionista de bufandas y corbatas ha sabido aprovechar, con indescriptibles piruetas en innumerables papeles de ópera y zarzuela.  Y como la vida es así, ahora se marcha de nuevo. Le esperan en el Teatro San Carlos de Nápoles (con Lucia di Lammermoor) y en Gante, Amberes y Lieja con Le Duc d'Albe (Donizetti) y Manon. No tiene quejas. Siempre es bien recibido y tratado, a cambio entrega su profesionalidad.

-Doce años ya como tenor. ¿Cómo describiría este tiempo pasado?

-No me gusta mirar atrás. Por ejemplo, ahora me ha ido muy bien en Barcelona, en el Liceu con Linda di Chamounix, y ya al día siguiente me olvido de ese éxito. Lo que quiero es seguir aprendiendo y trabajando. Es la única manera.

-¿Qué es ahora el porvenir?

-Gracias a Dios  tengo contratos hasta 2016 y esto me da fuerzas para seguir creciendo y trabajando. Esto es una carrera de fondo y hay que trabajar como el que más, si se quiere hacer algo en condiciones, como muchas otras cosas en la vida.

-Usted ha comentado que los 60 en un tenor es una buena edad para retirarse. Todavía le queda...

-Sí, es fácil hablar ahora, pero lo que me gustaría es retirarme en plenitud o  cuando todavía pueda enfrentarme a un escenario. Creo que ahí está la grandeza. Quiero que la gente se quede con un buen recuerdo de mí. Por ejemplo, Alfredo Kraus se montó en un escenario a los 70 y con muy buen nivel. Eso es lo que a mí me gustaría.

-Precisamente, de su maestro Kraus, ¿con qué otras cosas se ha quedado para su carrera o su vida personal?

-Además de entender mejor ahora la técnica del maestro, me quedo con el respeto y la profesionalidad por esta carrera, algo que no quiero perder. Lo llevo a gala. Y en el aspecto personal, la familia. Es decir, tener presente tus espacios de descanso, tus tradiciones, tus amistades, tu casa.  Eso Kraus lo llevaba a rajatabla y le costó varios disgustos con sus compañeros. Con todo esto además se mantiene la cabeza fría. 

-De vez en cuando le apetecerá salirse de la rutina, tomarse un par de copillas y recogerse tarde..., o no dejar pasar una Feria del Caballo.

-Sí, apetece de vez en cuando. La última vez que fui a la feria de Jerez fue en 2010 y creo que ya no la pisaré hasta 2015 ó 2016... Esto sí que duele (risas).

-Con tantos compromisos, usted la crisis, ni la huele.

-Siempre me he preocupado de cantar mucho fuera, en Alemania, Francia... Son países en los que se puede notar un poco menos la crisis, pero también se ve que en ciertos teatros hay recortes. Todos tenemos que apretarnos el cinturón y si hay que rebajar el caché, pues se hace.

-Alguien le dijo en 2007  que no estaba preparado para cantar Lucia de Lammermoor. ¿Se atreve ya con cualquier papel?

-No, hay ciertos papeles para los que tengo que esperar un poco para cantarlos. Cuando hice Lucia creo que era el momento y tengo muchos compromisos para cantarla. Pero todo esto te lo da el tiempo y cantar, cantar y cantar. Hace falta una vida para estudiar y otra para cantar, pero como tenemos sólo una, hay que concentrarlo todo en la misma.

-¿Qué papeles son esos?

-Pues por ejemplo, Werther, de  Massenet. Un papel que ya me lo han pedido pero para el que tengo que esperar varios años para interpretarlo tanto dramáticamente, como vocalmente. Hace falta cierta madurez vocal, es como cuando vas al gimnasio, que no pasas de 5 kilos a pesas de 50 del tirón. Y otro papel es Fausto..., en un futuro. También me lo han ofrecido.

-Usted ha regresado al Villamarta días atrás para interpretar al duque de Mantua en Rigoletto ¿Se aburre uno de hacer un mismo rol muchas veces?

-No, al contrario. Cuanto más lo escucho más me emociona. Estoy deseando que acabe mi interpretación para escuchar a los demás compañeros. Cuanto más lo canto, más confianza tengo y más me gusta. Además, nosotros, los cantantes, también le aportamos novedades a los personajes, para que crezcan.

-¿Hay alguna puerta cerrada que tenga que abrir?

-Bueno, de aquí a unos años hay ciertos teatros que quiero empezar a afrontar, como el Metropolitan de Nueva York.

-Usted ha cantado también con Plácido Domingo. ¿Le queda todavía algo de timidez?

-El maestro Plácido Domingo viene de otro planeta, da igual de lo que cante, él lo hace. Es la fuerza, la energía, la alegría y las ganas que tiene este hombre todavía de cantar y de montar sus escenarios. Él me dijo que antes de llegar a los grandes teatros hay que hacerse cantante, y los jóvenes nos equivocamos cuando cantamos lo que no debemos y vamos a grandes teatros. Esto pasa factura y yo quiero evitarlo. Estoy construyendo la base.

-Todo el día entre hoteles y apartamentos, echará de menos de vez en cuando un psicólogo para afrontarlo.

-No, bueno, a veces (risas). Gracias a Dios tengo a mi familia y también viajo con mi mujer. Me ayudan a estar en la tierra y a no olvidarme de quién soy. Cansa estar todo el día fuera, comiendo en la calle...

-Hasta que se acostumbra uno.

-Yo no creo que me acostumbre nunca, sobre todo, viniendo de donde vengo.

-¿No le relaja cocinar?

-No, me relajo más con el deporte.

-¿Por ejemplo?

-Bueno, en estas fechas hago poco porque..., tengo mucho frío (bromea). Bueno, un poco de tonificación, carrera, intento buscar hoteles con gimnasio porque imagínate salir a correr ahora en Berlín. En estos meses se cogen un par de kilillos.

-A mediados de los 90 usted jugó de defensa en el Xerez y en el Industrial, entre otros equipos. ¿Hubiera preferido esa vida?

-Con mi edad ahora estaría de masajista (risas). En serio, le debo mucho al fútbol porque esa mentalidad deportiva me ha ayudado a afrontar esta carrera. 

-También ha posado recientemente para Vogue. ¿Es usted el nuevo sex symbol de la ópera?

-¡¡¡¡No!!!! Sólo me gusta cuidarme, pero eso de posar no se me da bien. Soy poco natural (risas).

-¿Con qué sueña cuando duerme en su casa de Jerez?

-Ya hace tres meses que no duermo en mi cama y ahora estoy que ni me lo creo.

-¿Y qué se canta usted mismo en los momentos de bajón?

-Ahí prefiero escuchar a Terremoto y a La Paquera.

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