juan carlos campo. jurista

"El miedo se ha metido en la casa de Occidente"

-Su tesis doctoral ya abordaba el terrorismo y ahora, casi veinte años después, vuelve a analizar en un libro la reforma del Código Penal en materia de terrorismo. Qué terrorismos tan distintos aquél y éste.

-Antes era un terrorismo separatista, adscrito a un país. Su objetivo era subvertir el orden constitucional. Eran bandas armadas con estructuras jerarquizadas. El nuevo terrorismo no se ve como el acto aislado en pro de un objetivo final, sino como una secuencia, como un permanente estado de guerra donde los aliados persiguen evitar el caos internacional por la yihad. El fenómeno terrorista se vive a través de los partes de guerra que a diario incorporan los noticieros de todo el mundo, tiene una organización difusa y el objetivo es subvertir el modelo de convivencia occidental. Su estructura organizativa está basada en círculos concéntricos con una enorme descentralización y donde el protagonismo recae más en el movimiento global que en las organizaciones concretas. El nuevo terrorismo, que no es tan nuevo, mata indiscriminadamente, sin seleccionar sus víctimas. Cualquiera puede ser una víctima en potencia. Mete el terror en los poros.

-¿Por qué dice que no es tan nuevo?

-Existe un análisis de los atentados que podíamos llamar yihadistas entre 1973 y 2013 en Europa. Fueron 15.000 y en 36 hubo más de diez muertos. En África y Oriente Próximo, en ese mismo periodo, fueron 27.000 atentados y en más de 1.300 hubo más de diez víctimas. Es evidente que Occidente ha reaccionado cuando se le ha metido el miedo en casa, pero el terrorismo yihadista lleva mucho tiempo existiendo.

-Nuestro Código Penal se ha acomodado a las directrices de la ONU.

-Es lógico, es una amenaza global. Por eso ha logrado el consenso de los dos grandes partidos cuando ese consenso no se había logrado en el resto de la reforma del Código Penal.

-Este apéndice, por llamarlo de alguna manera, del Código Penal se redactó a raíz de los atentados del semanario satírico Charlie Hebdo. A eso se le llama legislar en caliente.

-La legislación de la emoción es compleja. El legislador necesita meditación y cálculo, Cuando se actúa con ese calor la seguridad y la oportunidad acaban primando sobre la tercera pata, la justicia.

-¿Y en ese sentido qué es lo que le chirrría?

-Creo que es más importante señalar a dónde camina esta legislación que bien pudiera llamarse excepcional. Adelantamiento de las barreras de protección; actos preparatorios que se convierten en delitos autónomos; ensanche de la autoría en detrimento de otras formas de participación o incorporación de delitos imprudentes en unos delitos claramente dolosos. Es lo que se denomina como derecho penal del enemigo. En este nuevo rumbo del Derecho Penal, con el objetivo básico y nuclear de afianzar la seguridad se enmarca la Resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas 2178, que participa de esa naturaleza de la cultura del enemigo. Baste decir que el término combatiente se repite en 54 ocasiones, o la referencia explícita a su derrota mediante la fuerza militar. Del mismo modo se alude al derecho penal de la globalización invocando los planos internacionales, regionales y subregionales o a la necesidad de una respuesta global ante lo que es un terrorismo internacional que supone una amenaza para la paz y seguridad internacional. Y tampoco podemos olvidar el papel simbólico del Derecho Penal. Manda un mensaje rápido de cambio de realidad y de preocupación ante una realidad inquietante. Es necesario protegerse contra el mayor mal de nuestro tiempo. Yo creo que la opinión pública ha acogido favorablemente esta parte de la reforma pese a suponer un recorte de derechos porque la sociedad quiere sus derechos, pero también demanda seguridad.

-No estamos ante delincuentes cualquiera.

-Si un chorizo te roba el Ipad del coche está transgrediendo el ordenamiento jurídico, pero no es un enemigo del sistema. El terorista es un dinamitador del ordenamiento jurídico.

-El yihadismo es un terrorismo complejo. ¿Se actúa sobre su uso de las nuevas tecnologías o sus tentáculos financieros?

-El uso de las redes sociales es uno de los componentes más novedosos. Al ser un terrorismo global hay una gran conexión entre la información que obtienen las policías de todo el mundo. Este terrorismo tiene una estructura difícil de aprehender pues puede activarse a una orden dada hace tiempo desde una colina de Afganistán y ejecutarla en cualquier parte del planeta. Cómo se financia y cómo se transmite la información de ese acto terrorista es lo que se trata de cortocircuitar en esta reforma.

-¿Necesitaremos construir más cárceles con el nuevo Código Penal en la mano?

-No sé si hará falta, pero el cumplimiento íntegro y efectivo de las penas y figuras como la prisión permanente revisable aumentarán la población carcelaria. Tenemos un exceso de población carcelaria, por encima de otros países con tasas de delincuencia más alta que el nuestro. El recurso al derecho penal se está generalizando y ha dejado de ser la última razón para convertirse en no pocos casos la primera.

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