Enriqueta Vila Vilar. Americanista

"En política me sacaron del siglo XVII para meterme casi en el siglo XXI"

  • Pertenece a la Academia de la Historia. Asegura que conoció América por Nueva York, donde fue después de morir Franco a un congreso sobre esclavos.

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Hija de un idilio del 29, llevó la cultura del 92: Hija de Enrique Vila y Enriqueta Vilar, que se conocieron en la Exposición de 1929, Enriqueta Vila (Sevilla, 1935) fue delegada de Cultura en la de 1992. Cuatro hijos (Reyes, Juan, Marta y María), nueve nietos. Todos los martes se reúne con sus cuatro hermanas y su cuñada en los Aquelarres de las Vila. Está en dos academias (directora de la de Buenas Letras de Sevilla, nueva integrante de la de Historia) y su partido, el PA, se quedó fuera de todas las instituciones. "Mi marido y yo seguimos teniendo el carné". Prepara su discurso de ingreso en una Academia a la que perteneció su maestro Antonio Domínguez Ortiz, que prologó su libro Los Corzo y los Mañara. Aparece en la bibliografía de la última novela de Matilde Asensi. En la imagen, en su despacho de los Pinelo.

-¿Cuánto tiempo hace falta para que algo sea Historia?

-Mínimo, cincuenta o sesenta años. Todo lo que no sea eso es presente. Estoy escribiendo las memorias de una niña de la posguerra. Me di cuenta de que ha pasado tanto tiempo que estaba escribiendo Historia.

-¿Su padre, Enrique Vila, trabajaba el presente o el pasado?

-Era abogado y periodista. Escribió con el seudónimo de Guzmán de Alfarache. Cuando Manuel Halcón dirigió el diario Fe sobre las ruinas de El Liberal, lo llamaron para la sección de toros. Era muy belmontista. Tiene dos libros de Historia, Un año de República en Sevilla, que lo cita Paul Preston, y El 18 de julio, con prólogo de Queipo de Llano.

-Políticamente incorrecto...

-Eso le dije al historiador Leandro Álvarez Rey cuando me propuso reeditarlo. Me dijo que Queipo escribió el prólogo para rebatir la tesis de mi padre, que desmonta el mito de que tomó Sevilla con treinta hombres.

-¿Qué da más picores, la memoria histórica o la novela histórica?

-La novela histórica. Hay novelas como los Episodios Nacionales de Galdós o El siglo de las luces, de Carpentier, que tienen más valor que cualquier documento. Una novela si es buena siempre es histórica. Memoria de cenizas, de Eva Díaz Pérez, trata con mucho rigor el tema de los Alumbrados.

-¿Y la memoria histórica?

-Los historiadores de Contemporánea le dan mucho más valor a la crónica que a las memorias. En éstas se tiende a idealizar.

-¿Le pidieron alguna entrada para el polémico Diccionario de la Academia de la Historia?

-Yo no hablaría de polémica. Es una obra magnífica, un proyecto de treinta volúmenes que dirige Gonzalo Anes. Los que han sacado de contexto la referencia a Franco olvidan o silencian que hay perfiles de republicanos, anarquistas, socialistas o comunistas que cuentan barbaridades del régimen de Franco.

-¿Es hija de su tiempo?

-Si fuera hija de mi tiempo, no estaría aquí.

-¿Cree que Hugo Chaves, Raúl Castro y Evo Morales quieren pasar como los nuevos Bolívar, San Martín y Miranda?

-América ha dado personajes estereotipados, muy escorados. Fidel Castro ha sobrevivido a los Kennedy, se ha cargado, simbólicamente, a varias generaciones de políticos americanos. Se debe creer la figura más grande que ha dado América. Chaves, y no quiero faltarle al respeto a los venezolanos, es un personaje de opereta que quería ser Gadafi y creo que es peor que Gadafi.

-¿Qué América pisó primero?

-Nueva York. Fui a un congreso sobre esclavitud. En cuanto pude, me escapé para conocer la ciudad. Una colega norteamericana de origen mexicano, Anna Macías, me llevó a comer a su casa. Vivía en el Bronx y fuimos en el Metro. Comimos ensaladilla y sardinas. Con una hermana suya subí a las Torres Gemelas. 

-¿En qué periodo fue?

-María, mi hija pequeña, tenía seis meses. Nació siete días después de morirse Franco. Me recuerdo con el bombo viendo a Arias Navarro en la tele. Poco después, fue el Rey a Nueva York.

-Fue concejala ocho años (1987-1995) del Ayuntamiento de Sevilla. ¿La política es presente?

-Al principio no me enteraba de nada. Me habían sacado del siglo XVII para meterme casi en el XXI. Como me gusta la gestión, los resultados llegan mucho antes que en la investigación.

-Sobre todo cuando se gobierna.

-Claro, yo estuve cuatro años en la oposición con Alejandro Rojas-Marcos y Soledad Becerril.

-Hugh Thomas la cita como una autoridad en los esclavos...

-Hice mi tesis de licenciatura sobre el encuentro de los españoles que van al norte de California con los rusos de Alaska. Entré en el grupo sobre el Caribe que dirigía Morales Padrón. Empecé a especializarme en el tráfico de esclavos, me quedé sola y me encasillaron. Lo dejé por el estudio de los comerciantes del XVII. Cambié los pobres por los ricos.

-¿Qué pesa más, los veinte años de la Expo o los 200 de las Cortes de Cádiz?

-La Expo no tuvo ninguna repercusión en las relaciones entre España y América. Lo de Cádiz fue mucho más importante. Allí nacen los movimientos independentistas de América y el liberalismo en España. Es el final del Antiguo Régimen.

-¿Le cuenta batallitas de barcos, tesoros y piratas a los nietos?

-A mis hijos no se las podía contar porque no tenía tiempo y a mis nietos tampoco porque están con la tele, la nintendo, el ipad o el móvil. Otras abuelas me entenderán. No podemos competir con las máquinas en contarles batallitas. En otras cosas sí.

-¿Un país de América?

-Para volver, Perú. Para admirar, Puerto Rico. En un Estado de los Estados Unidos se habla el español más bonito del mundo. Es un Instituto Cervantes permanente.

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