La Audiencia achaca la autoinculpación de un etarra a la "presión policial" en comisaría

  • La Sección Tercera de la Sala de lo Penal duda que la declaración la hiciera libre y espontáneamente

La Audiencia Nacional ha absuelto al etarra Arkaitz Agote Cillero, acusado de colocar una bomba en el Juzgado de Paz de Zarauz (Guipúzcoa) en noviembre de 2005, tras certificar que las declaraciones realizadas en comisaría tras su detención por la Guardia Civil no fueron "absolutamente libres, espontáneas y voluntarias".

Muy rara es la vez que un tribunal reconoce que un etarra podría haber sufrido malos tratos por agentes de las Fuerzas de Seguridad del Estado, a pesar que la mayoría de ellos lo denuncian durante los juicios. Ahora, la Sección Tercera de lo Penal, presidida por Alfonso Guevara, considera que las declaraciones autoinculpatorias no pueden servir de prueba después de que el acusado estuviera tres días en dependencias policiales retenido y sin prestar ningún tipo de declaración hasta el cuarto día. "Existe un larguísimo lapso de tiempo sin práctica alguna de diligencia policial que justifique el mantenimiento de la detención y, aún menos, de la situación de incomunicación", recoge la sentencia.

La Sala también da por válida la versión del acusado y sostiene que tras los tres días en comisaría antes de declarar "tenía tan roto el espíritu que amenazó con suicidarse". Por tanto, a juicio del tribunal, queda acreditada una "profunda quiebra" en el estado de ánimo del detenido, quien alegó que sufrió "presión policial" para obtener un declaración autoinculpatoria. "La declaración obtenida en tales circunstancias no puede ser tomada en consideración como prueba válida de cargo por este tribunal", recoge el texto, que certifica que la declaración no se hizo "en total y absoluta libertad de ánimo".

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