Camps cabalga de nuevo

  • Aunque de momento no muestra intenciones de hacerse nuevamente con el poder tras su absolución, algunos de los suyos empujan al ex presidente valenciano a intentarlo y existe el temor de que se deje convencer

RITA Barberá, amiga entrañable de Camps y apoyo incuestionable en momentos en los que el ex presidente valenciano sufría una soledad clamorosa, cuando le preguntaron por el futuro de Camps una vez que un jurado popular le consideró inocente, respondió que "el agua de los ríos nunca vuelve atrás. Puede regar nuevos campos, pero no vuelve atrás".

Camps ocupó su escaño tras varios meses de ausencia. No había acudido a la Cámara desde que dimitió y su presencia en el Parlamento valenciano se interpretó como un indicio de que quiere volver a la escena política. Pero el miedo es que pretenda algo más: recuperar la Presidencia de la Generalitat, que es lo que le susurran algunos incondicionales.

Esa fue probablemente la razón de que la alcaldesa de Valencia se expresara en los términos en que lo hizo, el agua no vuelve atrás, los políticos no retoman su historia; esas palabras se interpretan ahora como una prueba de que Camps recibía presiones que Barberá conocía. Y que no compartía a pesar de su relación estrecha con Camps, al que ha sido y es profundamente leal. A Barberá no se la considera una figura muy próxima al nuevo presidente, Alberto Fabra, pero es evidente que tiene perfectamente claro que en Valencia se ha pasado página.

También otra de las personas más próximas a Camps, Juan Cotino, actual presidente del Parlamento regional, piensa que hay que asumir que Camps no debe regresar. Tras conocer el fallo del jurado popular aconsejó al amigo y ex presidente que se tomara un año sabático y que transcurrido ese plazo ya pensaría el papel que debía representar. Sin embargo, otros colaboradores de Camps le "pinchan", según la terminología utilizado por uno de ellos, para que trate de recuperar el puesto perdido e intente desplazar a Alberto Fabra.

Es algo que conoce María Dolores de Cospedal, que se ha hecho aún más fuerte en el PP tras el congreso de Sevilla y que tuvo serios enfrentamientos con Camps hace dos años cuando las noticias relacionadas con la trama valenciana del caso Gürtel le hicieron pensar que era mejor para el PP que Ricardo Costa fuera apartado de su cargo en el partido, a lo que se negaron Camps y Costa hasta que Cospedal urgió a Camps a prescindir de su secretario general.

Se producen estos movimientos en torno a Camps cuando Valencia se encuentra en el foco de atención por muy distintas razones. Una y la más importante, que el presidente Fabra se encontró una situación financiera lamentable; no por delictiva, sino por mala gestión. Situación que no se ha atrevido a denunciar abiertamente porque pertenece al mismo partido de Camps, pero desde el entorno del ex presidente se piensa que Fabra está lanzando dardos envenenados contra su antecesor. Coincide además la preocupación respecto a la Comunidad Valenciana con que se ha filtrado un informe policial que vuelve a poner el foco en una presunta trama de financiación irregular del partido; y por si no fuera suficiente, la Fiscalía Anticorrupción ha encontrado indicios de presunta malversación de fondos en dos altos cargos de la Consejería de Solidaridad y Ciudadanía, a los que Fabra ha cesado fulminantemente. Se trata de la consejería que dirige Rafael Blasco, un controvertido personaje que ocupó cargos de responsabilidad en el PSOE aunque ya lleva años en el PP, y que fue nombrado consejero cuando Camps se encontraba en situación de precariedad y desde la sede de Génova 13 se le obligó a remodelar su Gobierno.

Por si no fueran suficientes motivos para provocar tensiones internas en el partido, las manifestaciones promovidas inicialmente desde el instituto Luis Vives, trufadas después por elementos extremistas, y que finalmente ha patrimonializado el PSOE, fueron respondidas con una actuación policial excesiva como reconoció el propio ministro del Interior, respuesta que ha provocado un deterioro de la imagen del PP valenciano y del Gobierno regional. La responsable primera de esa respuesta policial es la delegada del Gobierno, Paula Sánchez de León… brazo derecho de Camps en sus últimos años como presidente de la Generalitat.

Con todos estos datos sobre la mesa se comprende la preocupación de la cúpula del PP nacional por Valencia: enfrentamiento entre distintas facciones, intento de una de las facciones por reponer a Camps en la Generalitat, manifestaciones que han servido de baza al PSOE y a la extrema izquierda para arremeter contra el PP y contra el Gobierno, problemas importantes de Fabra por la falta de fondos con los que hacer frente a sus compromisos …

Rajoy se entrevistará esta semana en Madrid con Camps. Se trata de garantizar la estabilidad del partido en una región en la que el PP puede perder su primacía si se prolongan los problemas y el PSOE consigue además poner en marcha una nueva y fortalecida estructura.

Y el mes de mayo el PP valenciano celebra su congreso, en el que si Rajoy y Cospedal no lo remedian se va a visualizar el enfrentamiento entre Fabra y Campos. O más bien entre los partidarios de Fabra y los de Camps. Porque el presidente del Gobierno regional está en lo que está, en tratar de gobernar; y Camps, de momento, no ha dicho que tenga intenciones de hacerse nuevamente con el poder. Pero algunos de los suyos le empujan a hacerlo y existe el temor de que se deje convencer y vuelva a la batalla.

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