Dudas y certezas de las actas

  • Todo parece indicar que las informaciones sobre el caso Faisán y los contactos con ETA están siendo filtradas por miembros de la Policía que quieren que se profundice en un asunto que está provocando graves tensiones

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NO fueron filtradas por la Guardia Civil, como se pensó en un principio. Tampoco por el entorno de la juez Levert que instruye en Francia el caso Faisán. A medida que transcurren los días y se conocen más datos todo apunta a que las actas de ETA pudieron llegar a los medios de comunicación a través de alguien relacionado con la Policía, un cuerpo que, como apunta uno de sus agentes, no está dispuesto a "comerse el marrón del caso Faisán mientras los políticos se van de rositas".

La operación que en mayo de 2008 llevó a la detención de Francisco López Peña, Thierry, entonces jefe de ETA, la realizó la Guardia Civil, que desde finales de ese año, a través de la documentación requisada, dispone de las llamadas actas de ETA, una documentación que es clave para tener información sobre las negociaciones que mantuvieron durante varios meses las tres personas designadas especialmente por Rodríguez Zapatero -el ex fiscal general y ex ministro Javier Moscoso, el presidente del Partido Socialista de Euskadi Jesús Eguiguren y el abogado José Manuel Gómez Benítez- que se reunieron con dirigentes de ETA y, en el caso de Eguiguren, múltiples reuniones con miembros de Batasuna.

En ese tipo de encuentros, como explica un guardia civil que conoce perfectamente el funcionamiento interno de la banda pues lleva años trabajando en la lucha antiterrorista, un miembro de ETA siempre toma nota de todo lo que se dice en torno a la mesa de negociación. Todo. "No pronuncia una sola palabra, sólo escribe. En cambio los delegados del Gobierno no escriben una palabra". Parte de las llamadas actas de ETA fueron publicadas hace tiempo en el periódico Gara y también algunas en el periódico Deia, pero como explica un veterano policía "no estaban completas, existía una selección realizada por los propios miembros de ETA que las hicieron llegar a los periódicos. Las actas que aparecen ahora son las que se escribieron para uso de la cúpula de la banda, para consumo interno. Tal cual las escribió la persona que asistió a las reuniones. Podríamos decir que las actas que se han hecho públicas son las que manejaba ETA para tener información precisa sobre la posición del Gobierno, mientras que las publicadas en Gara y Deia era más de propaganda, estaban muy instrumentalizadas. Las buenas son las que se conocen ahora".

¿Quién las está filtrando a la prensa? Todo indica que policías que quieren salvar la cara de los compañeros encausados en el caso Faisán pero, también, policías que quieren que se profundice en ese asunto que ha provocado tantas tensiones en los últimos meses, no sólo en el plano político sino también en el propio cuerpo policial.

No es casual que se hayan filtrado cuando desde la fiscalía se ha dado un paso que tiene como objetivo que la Audiencia Nacional deje de tener competencia sobre el caso Faisán para pasar al Tribunal Superior de Justicia del País Vasco. La manera de hacerlo ha sido, o pretende ser, convertir el posible delito cometido, colaboración con banda armada -por impedir la detención de un comando terrorista- con el de revelación de secretos al informar al dueño del bar, Joseba Elósegui, de que se iba a producir la detención de los etarras a los que iba a entregar el dinero procedente del impuesto revolucionario.

Esta maniobra, como explica un miembro de la Audiencia Nacional, "difícilmente podrá conseguir su objetivo de que el caso pase al TSJPV. Si se está considerando colaboración con banda armada a quien da cobijo en su casa por una noche a un terrorista ¿Cómo se va a admitir que no sea colaboración quien impide su detención?".

El Gobierno está en la estrategia de difundir la idea que no se puede dar más credibilidad a una banda terrorista que a un Gobierno democrático. Y tiene razón, pero la fuente de la Audiencia Nacional es taxativa: "Parece lógico pensar que no se puede dar credibilidad a las actas de ETA porque son interesadas, pero si admitimos esa premisa, que pueden mentir sobre las propuestas que hicieron los negociadores del Gobierno, nos encontramos con que no podríamos admitir como prueba inculpatoria los documentos que encontramos a los terroristas al registrar sus domicilios."

Un guardia civil, por su parte, tras negar que las filtraciones salieran desde su cuerpo es contundente al dar credibilidad a las actas: "Para nosotros son creíbles al cien por cien, como lo han sido siempre".

¿Podría el Faisán ser un caso de protección de un infiltrado en ETA, de un topo, como apuntó Jesús Eguiguren?. Las respuestas del guardia y del policía son coincidentes y firmes: "No".

Es evidente que ni uno ni otro lo reconocerían aunque no fuera más que por proteger a un compañero, pero … a los dos, entrevistados en momentos distintos, se les nota la rabia ante esa justificación que consideran una estrategia para salvar la cara de las autoridades políticas que presumiblemente intervinieron en un caso que, hoy, tiene en jaque al Gobierno.

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