el nuevo gobierno Duros enfrentamientos del ex número dos municipal con Esperanza Aguirre

Gallardón-Cobo, un divorcio

  • El nombramiento del ex alcalde de Madrid como ministro y la negativa del segundo a seguirle han puesto fin a una de las parejas más estables de la política

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La marcha de Alberto Ruiz-Gallardón al Ministerio de Justicia ha puesto fin en sólo ocho días, más rápido que un divorcio exprés, a una de las parejas políticas más duraderas de las que se tiene constancia en la política española, la que formaba desde hace más de dos décadas con Manuel Cobo.

Casi entre lágrimas decía Cobo que en el 29 de diciembre de 2011 "terminó un proceso de más de 20 años", que se inició cuando coincidió con Ruiz-Gallardón en 1990 en la oposición en la Comunidad de Madrid y concurrió en su lista a la Asamblea de Madrid en 1991, y "empieza otra etapa".

Dos décadas, oficialmente hasta que Cobo ha rechazado la oferta de Gallardón de ser secretario de Estado de Justicia, en las que el ex número dos ha llegado a confesar una especie de "esclavitud moral" hacia su "jefe", por el que ha dado muchas veces la cara y en ocasiones se la han partido.

La pareja Gallardón-Cobo se fraguó en la oposición al presidente madrileño socialista Joaquín Leguina y fructificó en 1995 cuando el PP logró la mayoría absoluta en las autonómicas y el hoy flamante ministro de Justicia se instaló en la Presidencia de la Puerta del Sol.

Manolo Cobo, nacido en Ponferrada hace 55 años, ha sido con Gallardón secretario del PP en la Asamblea, portavoz popular en el parlamento madrileño, consejero de Presidencia, más tarde de Presidencia y de Hacienda y después de Presidencia y Portavoz, y finalmente vicealcalde de la capital durante casi nueve años.

Al lado constantemente de Alberto Ruiz-Gallardón, le ha aconsejado en infinidad de cuestiones y ha sido el principal responsable además de sus exitosas campañas electorales.

Siendo, como sabe todo el mundo que le conoce, un hombre que pone el máximo en pro de lo que cree, en dos momentos de su carrera a la sombra del nuevo ministro de Justicia se jugó todo por defenderle, en ambos casos plantando cara a Esperanza Aguirre.

La primera fue en 2004 cuando anunció su intención de presentar su candidatura a la Presidencia del PP madrileño después de que Aguirre hiciera valer su cargo de presidenta autonómica para serlo también de la organización territorial del partido.

Una semana después la retiró tras ser abrumador el rechazo de la mayoría del partido y puso su cargo a disposición del alcalde, que rechazó su dimisión.

La segunda vez fue en octubre de 2009, cuando en plena batalla por el control de Caja Madrid, Cobo concedió una entrevista en la que definía de "vómito" y de ausente de vergüenza la actitud de Aguirre en ese conflicto.

A raíz de estas declaraciones, el PP le abrió un procedimiento y el 4 de noviembre le suspendió de militancia por un año, sanción que fue ratificada por el Comité de Derechos y Garantías el 25 de marzo de 2010.

En enero de 2009, el diario El País había publicado que Cobo, junto con otros miembros del ejecutivo regional, había sido sometido a espionaje "parapolicial" por parte de lo que él mismo denominó una "gestapillo" montada por el Gobierno de la Comunidad de Madrid.

Cobo lo denunció pero el 15 de julio de 2010 el caso fue sobreseído y el 27 de julio retiró el recurso a petición de la Dirección Nacional del PP.

Junto a Gallardón ha vivido Cobo también tres intensas experiencias olímpicas, con las fallidas candidaturas de Madrid 2012 y 2016 y la, todavía por disputar, de 2020.

Quizás en esta separación exprés, como en las de otras parejas, haya habido algo que los dos no contarán nunca, porque, como también señaló el propio Cobo, él no miente, porque siempre le ha dado "mucho corte" que le pillaran en una mentira, pero a veces no ha tenido más remedio que "callar cosas que no se pueden o no se deben contar".

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