Entre leones

PP y PSOE votan juntos

  • El PP entroniza a Rajoy y saca bajo palio a Arenas. Wert, el ministro más 'bocazas'. Los diputados populares andaluces hacen piña en Madrid. Guerra llamó a Vara para que Extremadura apoyara en bloque a Rubalcaba

Congreso de guante blanco

El PP cierra hoy un congreso nacional que servirá fundamentalmente para entronizar a Marino Rajoy como líder supremo de los populares y para sacar bajo palio a Javier Arenas, que está a un paso de ganar las elecciones andaluzas según ponen de manifiesto todas las encuestas (ahora está por ver si logrará la mayoría absoluta). Limitado el poder de la estajonovista María Dolores de Cospedal, que alternará los cargos de secretaria general del PP y presidenta de la Castilla-La Mancha, el debate político brilló por su ausencia. Ni falta que hace, debe pensar Rajoy. Pero todo no han sido días de vino y rosas. Hace cuatro años, recién derrotado por José Luis Rodríguez Zapatero por segunda vez, el actual patrón de los populares compareció en el congreso nacional celebrado en Valencia con el cuerpo cortado. La lideresa de Madrid, muy apoyada por José María Aznar y sus mariachis, le deslució todo lo que pudo y más la reelección. Eran los tiempos en los que la caverna mediática se refería al gallego como maricomplejines -ahora, esos mismos voceros lo visten y calzan solemnemente como un hombre de Estado-, y no dudaba en cuestionar sus nombramientos más señeros, como el de Soraya Sáenz de Santamaría, a la que tildaron de novicia. Bueno es recordar que de aquella le salvaron, principalmente, Javier Arenas, Alberto Núñez Feijóo y Francisco Camps. Bueno, lo del ex presidente valenciano y sus gurtélidos mejor obviarlo, no vaya a ser que desluzca lo de los ERE.

Bocazas

En el ranking semanal de ministros bocazas destaca el titular de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, que reconoció que España tiene un problema con el doping. O sea, que hay manteca colorá. ¿Acabará entonces el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, disculpándose públicamente ante los guiñoles galos tras la protesta presentada a través de la Embajada de España en París? Callado el jefe de la diplomacia española por prescripción de Sáenz de Santamaría, detrás de Wert, que sale a cantada a cinco columnas por semana y veremos a ver si no lo mandan a Brasil -bueno, mejor a otro destino menos conflictivo-, se sitúa, sin ningún género de dudas, el titular de Interior, Jorge Fernández Díaz, que un día dice que ETA está reclutando a nuevos asesinos y otro proclama que la cosa terrorista es un "problema político". ¿En qué quedamos?

Reverso

En el reverso de la moneda está la vicepresidenta que, pese a que estuvo un poco pasada de revoluciones en la sesión de control del Congreso el pasado miércoles, logró ganarle el primer cara a cara a la portavoz del PSOE, Soraya Rodríguez, que debutó en el templo de las palabras bien dichas algo mitinera. Y, por supuesto, está la titular de Trabajo, Fátima Báñez, que, pese al marrón de la reforma laboral que ha tenido que asumir, no pierde la cara ni las formas y goza de buena prensa. Conocido al detalle el texto del decretazo, los dirigentes sindicales siguen hablando bien de ella, especialmente el secretario general de la UGT, Cándido Méndez. Por cierto, según se desprende de las últimas declaraciones de Javier Arenas, aún cabe la posibilidad de que en el trámite parlamentario el Gobierno no rompa del todo la baraja con los sindicatos.

Guerra

En el PSOE, la tormenta de las listas parece haber amainado, pero en la retina de muchos queda la tristeza de un comité director de unanimidad impuesta por Alfredo Pérez Rubalcaba. Por cierto, en estos días se ha conocido que, en contra de lo que dijo el actual secretario general de los socialistas, Alfonso Guerra levantó el teléfono, al menos una vez pare echarle un cable en 38º Congreso Federal. Ni que decir tiene que llamó al líder del PSOE extremeño, Guillermo Fernández Vara.

Tropa

Mientras que Rajoy y los ministros están a lo suyo, la tropa de diputados nuevos que la supermayoría del PP ha llevado a la Cámara Baja se acomoda en un Madrid gélido. Los andaluces, mayoritarios, centrados y centristas (como le gusta a Arenas), han hecho piña y se agrupan en hoteles cercanos al Congreso. Ante tanto recorte, la austeridad es el lema; es decir, no más de 70 euros por noche.

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