Podemos devora a IU y hiere a Pedro Sánchez

  • El 40% del voto del nuevo partido viene de IU, el 26% del PSOE y un 36% son jóvenes que no han votado.

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El sorpasso con el que soñó Julio Anguita se ha sustanciado en España, aunque el partido de izquierdas que adelanta al PSOE no es Izquierda Unida, sino Podemos; es más, la formación de Pablo Iglesias se la zampa por entero hasta dejarla en un insustancial 5,2%, según este último barómetro del CIS. Lo que viene ocurriendo durante estos días en Madrid con la fuga de Tania Sánchez sólo es la consecuencia de un proceso de aceleración del cambio del sistema de partidos que transcurre a una velocidad exponencial. Y de esta transformación surge como resultado una situación de triple empate, donde Podemos no sólo puede terminar adelantando al PSOE, sino que está a punto de configurarse como alternativa real de Gobierno. De momento, sólo nos encontramos ante una realidad virtual, o demoscópica, pero si Podemos se convierte en primera fuerza de la izquierda, y es posible que lo sea en muchas comunidades autónomas después del 24 de mayo, la organización morada va a mirar al PP de tú a tú.

No obstante, hay que guardar cautela por dos motivos: aún no estamos ante el momento de la decisión electoral, en el que los partidos tradicionales podrían aumentar sus apoyos en detrimento de Podemos, y el tratamiento que el CIS está dando al voto directo para convertirlo en resultado estimado presenta las lagunas propias de no saber cómo se comportará en la urnas quien en las encuestas dice que lo hará por los de Pablo Iglesias.

De aquellos que explican al CIS que votarán a Podemos, un 40,6% es elector de IU, un 26,1% del PSOE y un 7,3% del PP, lo que explica la estrategia de trasversalidad que están llevando a cabo sus dirigentes. La mayor parte, sin embargo, un 36%, es votante joven que aún no ha pasado por las urnas por razón de la edad y un 28% proviene de otros partidos. Podemos se traga a IU y pica en buena medida del PSOE, cuyo líder, Pedro Sánchez, no es capaz de detener esta sangría.

Madrid es vanguardia de lo que puede ocurrir con IU. Tania Sánchez, hasta ayer candidata de la coalición en la comunidad autónoma, lidera una corriente que quiere converger con Podemos y Ganemos en las elecciones del 24 de mayo. Con un nuevo nombre. Si esto funciona, y para funcionar basta que quede segunda, ésta será la semilla de un cristal que fraguará en todo el país. En Andalucía, sin embargo, IU aún tiene tiempo para hacerlo de modo ordenado. Con Antonio Maíllo, esta formación ha sabido adelantarse a una renovación que no ha sucedido en otros lugares y la experiencia de la Junta, de acción de gobierno, parece reforzarle.

Pero no es sólo IU la que tiene problemas. El PSOE también, y por la magnitud de este partido, que ha gobernado España durante 22 de los 39 años de democracia, su eco es aún mayor. Inmenso. Pedro Sánchez es un recién llegado, pero se ha incorporado a un sistema que va a acelerado y que no permite aprendizajes que en otra época serían normales.

El PSOE resulta tercero en este barómetro, apenas pierde puntos respecto al anterior del CIS, por lo que aún es pronto para certificar esta posición. Lo que sí resulta revelador es que el 61,4% de los votantes socialistas indican que tienen poca o ninguna confianza en Pedro Sánchez. Rubalcaba estuvo peor en su último barómetro, el de julio de 2014: un 78% de los electores del PSOE no confiaban en él, pero los socialistas no fueron a un congreso extraordinario para esto.

En un clima de desconfianza, los electores del PP tampoco es que estén entusiasmados con Mariano Rajoy, pero el nivel de rechazo baja a un 53%.

Con este tipo de encuestas, Pedro Sánchez va a tener difícil el camino para convertirse en candidato socialista a la Moncloa. Si hay primarias en junio, después de las elecciones municipales, competirá con otros candidatos. Carmen Chacón, por ejemplo, se prepara, y podría tener el apoyo del socialismo andaluz. Pero un pésimo resultado en las municipales y, en especial, en las autonómicas de las comunidades de vía lenta llevarían a otra solución de emergencia en el PSOE, como sucedió en las pasadas locales, las de 2011, cuando la dirección le dio una patada a las primarias. Si es así volverán las presiones sobre Susana Díaz para que se haga cargo del partido.

Desde 1977, el PSOE no ha vivido un momento tan peligroso, al desarme ideológico de la socialdemocracia se une la erosión de su tejido territorial, con una práctica extinción en el País Vasco y en Cataluña. Si en Valencia y en Madrid es el tercero en las elecciones del 24 de mayo, como apuntaría el sentir de este sondeo, ni siquiera les valdrá el relativo éxito andaluz. Es un partido que no sabrá ser tercero.

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