El jefe de la trama Púnica obligó a su chófer a falsificar su firma en el banco

"Haz un garabato Andrés. Andrés irá a la cárcel, ¿eh?". Así bromeaba por teléfono el director de una sucursal bancaria con la secretaria de David Marjaliza, supuesto cabecilla de la trama Púnica, quien había enviado al chófer a firmar un ingreso de 3.000 euros haciéndose pasar por otra persona y que le responde: "Dile que luego le llevamos los bocadillos". Ésta es una de las conversaciones transcritas que aparecen en el sumario de la Púnica y que sirve de muestra de cómo sus miembros actuaban irregularmente en su día a día, con la ayuda en este caso del director de una sucursal de Ibercaja de Valdemoro.

El diálogo, grabado el 14 de julio de 2014, se inicia con la llamada a la secretaria, Ana María Ramírez -que salió de prisión hace tan sólo unas semanas tras permanecer ingresada en la cárcel desde octubre-, del director de la sucursal, consultándole "un problema" con el ingreso. El director, que tenía delante a Andrés, el chófer de Marjaliza, con el dinero en metálico, le pregunta qué nombre debe hacer constar en los documentos como la persona que hace el ingreso, y la mujer le dice: "Pon ingreso, factura y tal" a lo que el director responde: "En fin... pero que para hacer un ingreso en una cuenta de una sociedad...". Ramírez le replica que cualquiera puede ingresar dinero. "En efectivo no, eso era antes", le aclara el directivo del banco, y se escucha cómo la mujer empieza a buscar el DNI del hombre entre la lista de sociedades que maneja. El director se queja de que cada vez les complican más las gestiones, y añade que mandaría "a cascar" a "los que hacen las leyes estas, que estoy hasta los huevos de ellos".

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