Rajoy proclama el fin de la "pesadilla" y Sánchez le acusa de "hacer mucho daño"

La campaña electoral se puso ayer en marcha por la puerta grande del Congreso de los hemiciclos, cuyo hemiciclo presenció un agrio intercambio dialéctico entre Mariano Rajoy y Pedro Sánchez que quitó lustre al último Debate sobre el estado de la Nación de la legislatura. El presidente del Gobierno anunció una batería de medidas sociales, celebró el fin de la "pesadilla" de la crisis y prometió tres nuevos millones de empleos si gobierna la próxima legislatura. Una recuperación "falsa" según el secretario general del PSOE, que acusó al Gobierno de causar un "destrozo descomunal" haciendo "mucho daño" a los más desfavorecidos y de abocar al país al "desastre".

El líder socialista se ahorró propuestas y echó en cara a Rajoy los casos Gürtel y Bárcenas y el presidente del Gobierno optó finalmente, tras un agrio cuerpo a cuerpo, por descalificar a su rival, al que reprochó su falta de nivel. "Creo que usted se ha equivocado de discurso", condescendió Rajoy, que resumió en "patética" la intervención del número uno de la oposición.

Rajoy aseguró que España ha salido ya de la "pesadilla" y se ofreció como la garantía para seguir, según dijo, la senda de la recuperación frente al riesgo que suponen los "demagogos" que ofrecen "remedios mágicos" y que devolverían al país "a la ruina más descarnada".

Durante hora y media, en la apertura del debate, el jefe del Ejecutivo contrastó la España de hoy con la que recibió y se marcó el objetivo de lograr en los próximos años tres millones de puestos de trabajo. A esa meta van dirigidas las nuevas reformas que ha anunciado ante el pleno del Congreso, como una tarifa reducida para los nuevos contratos indefinidos.

Para Rajoy, en tres años, España "se ha rescatado a sí misma" sin necesidad de haber pedido el rescate que muchos le demandaban. No haberlo solicitado, a su juicio, ha sido "la gran medida de política social de la legislatura", ya que el rescate es "implacable" y no deja margen para ayudar a los más débiles. El "panorama invernal, gélido y desolador" del inicio de la legislatura se ha superado gracias a las reformas y al esfuerzo de los españoles, con especial protagonismo, según el presidente, de las clases medias.

Pero advirtió que nada de lo conseguido es irreversible porque en pocos meses todo "se puede deshacer como un azucarillo en el agua" si no se mantiene el rumbo emprendido y se ve expuesto a "ventoleras" y a la acción de "los demagogos" que aprovechan que "hablar es gratis" y prometen cosas que, en seis meses, devolverían a España "a la ruina más descarnada".

Rajoy se refirió a la lucha contra la corrupción para asegurar que ha tomado más medidas que ningún otro Gobierno contra ella, que se han dado grandes pasos "para secar las fuentes" que la nutren y que, al final de la legislatura, España contará con una de las legislaciones más exigentes para prevenir y castigar las prácticas corruptas.

El panorama no es tan idílico para el secretario general del PSOE, que acusó al jefe del Gobierno de haber cometido un "gran fraude" en sus tres años de mandato, de llevar a España al "desastre" y de provocar un "destrozo descomunal" y "mucho daño" a los españoles con sus recortes. Sánchez censuró con aspereza la labor de Rajoy y se reivindicó como la "salida de la izquierda" para acometer un "cambio seguro y esperanzador" y primar "una política decente y limpia, que haga más que se diga".

"Señor Rajoy, pise la calle, porque si hablara con la España real, vería lo ridículo que resulta su intento de imponer su favorable visión del desastre que ha perpetrado", le recriminó.

En su primer debate de política general y con el ánimo de mostrarse como un líder fuerte y con perfil de gobernante en un año plagado de elecciones, Sánchez centró su discurso en negar que España haya enterrado al crisis y en ligar a Rajoy con la trama de corrupción del ex tesorero de su partido Luis Bárcenas y la trama Gürtel.

Sánchez se burló del candidato del PP-A a la Presidencia de la Junta, Juanma Moreno, después de que Rajoy se refiriera a la gestión de la presidenta, Susana Díaz. "Me pasa lo mismo que a la mayoría de los andaluces, no le conozco, desconozco lo que ha hecho y a duras penas conozco su nombre", afirmó.

Después de que el jefe del Ejecutivo negara que España fuese rescatada, mostró desde la tribuna varias portadas de periódicos para hacerle que "miente". "España fue rescatada por la pésima gestión que hicieron de Bankia", sentenció Sánchez, quien instó a Rajoy a "decir la verdad aunque duela". "Hubo rescate en toda su versión. Con troika (Banco Central Europeo, Comisión Europea y Fondo Monetario Internacional) y todo", añadió el líder del PSOE, que ha asegurado que dicho rescate "fue para salvar al soldado (Rodrigo) Rato".

Frente al optimismo del Ejecutivo, le preguntó "qué sabe de los españoles" y a "qué cafeterías va" para hacer creer que España ya está en la senda del crecimiento. "Ustedes son los que no tienen vergüenza", reconvino Sánchez para quejarse de que Rajoy se erija como "garante de estabilidad".

El duro choque dialéctico entre ambos derivó a lo personal: "Ridículo", "patético", "incapaz", "no tienen vergüenza"... se dijeron. "Yo soy un político limpio", proclamó Sánchez, que ofreció limpieza y un "cambio esperanzador" por la izquierda.

La nota chusca de la jornada llegó de la mano de las redes sociales donde se propagó un vídeo en el que se ve a la vicepresidenta primera del Congreso, Celia Villalobos, supuestamente jugando en su tableta a un conocido juego mientras presidía el debate cuando sustituía a Jesús Posada.

Vista general del hemiciclo del Congreso con Rajoy en la tribuna.

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