Reino Unido se encara con España por la aproximación de un buque al Peñón

  • El Gobierno británico traslada al embajador español en Londres su preocupación por la "incursión" del barco oceanográfico 'Ramón Margalef', que es acosado por siete patrulleras gibraltareñas a 250 metros de la Roca

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El Gobierno británico trasladó ayer al embajador de España en Londres, Federico Trillo, que son “ilegales” las incursiones de buques españoles en lo que considera aguas territoriales de Gibraltar después de que tres patrulleras de la Guardia Civil acudieran ayer a dar protección a un buque oceanográfico español, el Ramón Margalef, que se vio acosado desde el lunes por embarcaciones de Gibraltar cuando realizaba trabajos en las aguas que rodean el Peñón. Según testigos presenciales, los británicos llegaron a movilizar ayer hasta siete barcos en torno al buque español.

El subsecretario permanente del Foreign Office, Matthew Rycroft, convocó al embajador español para “subrayar ante él la preocupación seria del Gobierno británico” ante esta nueva “incursión” realizada por el buque Ramón Margalef, del Instituto Oceanográfico Español, dependiente del Ministerio de Economía. 

“El Reino Unido sigue confiado de su soberanía sobre el territorio de Gibraltar, incluidas las aguas territoriales británicas de Gibraltar. Las incursiones españolas son ilegales: no cambian las leyes internacionales ni debilitan la base legal de la soberanía británica”, apuntó el Foreign Office. 

Por su parte, el ministro español de Exteriores, José Manuel García-Margallo, expresó su “sorpresa” por la reacción del Gobierno del Reino Unido al conocer el comunicado británico en Miami, donde acompaña a los Príncipes de Asturias en su viaje oficial a EEUU. 

Tras hablar con Trillo y con el ministro de Agricultura, Miguel Arias-Cañete, declaró la “sorpresa” del Gobierno por una actitud que vinculó con el reciente informe de la Comisión Europea favorable a España por los controles fronterizos en Gibraltar. 

“España está actuando dentro del más estricto respeto a la legalidad internacional y con el compromiso de acatar lo que las autoridades encargadas de interpretar esta legislación hagan”, destacó. 

Eel secretario de Estado británico para Europa, David Lidington, subrayó por su parte que “según la Convención de la Ley del Mar de Naciones Unidas, las aguas que rodean Gibraltar son indiscutiblemente aguas territoriales británicas (...) en las que solo el Reino Unido tiene derecho a ejercer jurisdicción”. Aunque España es parte de esa convención, se queja Lidington, “en los últimos dos años ha aumentado el número de incursiones ilegales de unas 5 a 40 por mes”. 

  Tras condenar “enérgicamente” esta última incursión “provocadora”, ha urgido al Gobierno español a “que se asegure de que no se vuelve a repetir”. 

“Creemos que es del interés de España, Gibraltar y Reino Unido evitar incidentes como éste que dañan las posibilidades de establecer un diálogo y una cooperación”, concluye Lidington.  

El Instituto Español de Oceanografía (IEO) señaló que las aproximación del buque al Peñón se debe a una investigación para determinar los efectos de los vertidos de bloques de hormigón efectuados al mar desde la colonia británica por orden de la Fiscalía General del Estado, a través de la Fiscalía de Medio Ambiente. 

El IEO precisa que la campaña se realiza en la parte cercana al Peñon en la Zona Especial de Conservación (ZEC) del Lugar de Importancia Comunitaria (LIC). Esto significa que se trata de una zona altamente protegida por parte de la legislación europea por sus valores ambientales especiales. 

Tras ser detectada la presencia del buque en las proximidades del Peñón el pasado lunes, unapatrullera de la Royal Navy se aproximó al lugar para advertirle de que se encontraban en aguas británicas a lo que el capitán del Ramón Margalef contestó que estaban realizando trabajos para la Unión Europea y que continuarían con ellos, ya que tenían permiso de las autoridades españolas. Nuevas advertencias de la Royal Navy fueron contestadas por el capitán dando las gracias por la información, pero manteniendo el buque en el lugar elegido para realizar las catas del fondo del mar que forman parte de su trabajo.

El buque se mantuvo en la zona durante unas siete horas y en la mañana de ayer volvió a realizar sus trabajos al sur de Punta Europay en la zona Este del Peñón. A su alrededor se concentraron inicialmente la patrullera de la Royal Navy Scimitar, una patrullera de la Policía de Defensa de Gibraltar y una tercera de la Policía gibraltareña. Ante ello, la Guardia Civil acudió a dar protección al buque con tres patrulleras: la Río Tormes, la Río Pas y la Río Cedena. Los británicos mandaron entonces otras cuatro embarcaciones más al lugar, pero el Ramón Margalef continúo haciendo su trabajo para, posteriormente, poner rumbo al Puerto de Algeciras, donde atracó.

El gobierno de Gibraltar denunció que el buque oceanográfico  navegaba a menos de 250 metros de distancia del puerto del Peñón, en las aguas cuya soberanía se disputan España y Reino Unido, mientras que España no reconoce a Reino Unido más aguas que las del interior del puerto de Gibraltar, dado que el Tratado de Utrecht de 1713 por el que cedió la ciudad de Gibraltar, junto a su castillo, puerto, defensas y fortaleza, a la Corona británica no incluía las aguas que rodean el Peñón.

Reino Unido, sin embargo, viene reclamando hasta tres millas náuticas de mar territorial basándose en la Convención del Mar de Naciones Unidas, que no existía cuando se firmó el Tratado de Utrecht.

En un comunicado, el Ejecutivo de Fabian Picardo condena la última “incursión” del buque Ramón Margalef que, a diferencia de lo que venía siendo habitual en las entradas de buques españoles en las aguas en disputa, permaneció en las aguas en disputa por “unas 21 horas”. Para Picardo, se trata de otra “escalada en la campaña de España contra Gibraltar por tierra y por mar”. 

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