Zapatero ve una "paradoja" que los mercados que provocaron el déficit examinen a los gobiernos

  • El presidente del Gobierno defiende en Londres los valores socialdemócratas para salir de la crisis y propone la creación de un mercado digital único en la UE.

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El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, consideró una "paradoja" que los mercados, a los que los Estados acudieron a salvar, haciendo una inversión pública fuerte -y provocando así el déficit-, sean ahora los que examinen a los Gobiernos y les pongan dificultades. Además, defendió que para salir de la crisis son necesarios los valores socialdemócratas, y propuso la creación de un mercado digital único en la Unión Europea. 

"No deja de ser una paradoja que, como consecuencia de la necesidad de hacer una inversión pública fuerte, ahora los mercados a los que acudimos a salvar, sean exigentes y nos examinen e intenten poner dificultades", dijo en su intervención el viernes por la tarde en Londres en un seminario sobre estrategias de salida de la crisis organizado por el centro de estudios Policy Network, vinculado al Partido Laborista. Zapatero pidió a los organismos internacionales que "se pronuncian tan a menudo sobre la solvencia de los países" que reflexionen sobre esto y recuerden que "los déficit públicos son porque imperaron las tesis sobre el sistema financiero de los mismos que hoy exigen apremiantemente a todos los gobiernos reducir los déficit". "Vaya paradoja y vaya contradicción", señaló. 

El jefe del Ejecutivo español defendió que se reduzca el déficit público cuando la recuperación económica sea "activa" porque, dijo, no hay que caer "en la trampa" de aquellos que piensan en sus "intereses a corto y medio plazo". "Claro que vamos a reducir el déficit, pero no la regulación del sistema financiero, ni el control ni la vigilancia. (..) Vamos a reducir el déficit pero no a costa de perjudicar la cohesión social", aseguró Zapatero, quien aseguró además que es "bueno para los mercados que los gobiernos ordenen", facilitando la "iniciativa privada ordenada", pero al mismo tiempo garantizando una "seguridad mínima en educación, salud, en la jubilación, donde hay normalmente menos negocio e interés". 

El presidente señaló que la tarea de reducir el déficit se llevará a cabo para poder "invertir en una economía productiva" porque ésa es la "apuesta de los progresistas", promover los valores del "mérito, el esfuerzo, la educación y el talento", mientras se pone "freno con firmeza a la especulación, al dinero fácil y a esa parte de la globalización económica que quiere escapar al control de todos". 

Lo primero, los valores

De ahí, dijo, la importancia de los valores en las políticas económicas porque, afirmó, cuando se salga de la crisis lo primero que se va determinar es "qué valores predominan" en las próximas décadas la nueva etapa, y desde esos valores se harán las políticas. Por eso, él defendió los valores de la socialdemocracia como los que han de predominar en la salida de la crisis, porque tienen que ver con el "equilibrio, la armonía, la cohesión y la igualdad de oportunidades", frente a los que estaban en auge en décadas anteriores, cuando, puso como ejemplo, se optó por "liberalizar todo el suelo de un país para tener una especulación sin límites". 

Energía y tecnología

En la salida de la crisis, continuó el presidente, dos políticas deberían situarse como prioritarias porque se trata de dos "yacimientos decisivos", la energética y la del desarrollo de las tecnologías de comunicación. El 40 por ciento del crecimiento de la productividad de una economía hoy procede del desarrollo de la sociedad de la información, destacó, por lo que propuso a los europeos que creen un "mercado digital único" en la UE, ya que sería "la mayor fuente de productividad". También abogó por la coordinación de las políticas económicas de los Estados porque un solo país "aunque sea fuerte no puede dar respuesta a todos los problemas". Además de las posibilidades de avanzar en este ámbito en la UE, subrayó lo "deseable" que sería una institucionalización del G-20. 

Zapatero compartió mesa redonda con los primeros ministros de Reino Unido, Gordon Brown; Grecia, George Papandreu y Noruega, Jens Stoltenberg, bajo la moderación del ministro británico y presidente de Policy Network, Peter Mandelson. El español, del que Brown destacó su "fuerte liderazgo", se deshizo en elogios hace el británico, de quien dijo que fue el primer dirigente con quien habló sobre medidas concretas para afrontar la crisis. Con respecto a Papandreu, quiso dejar claro que él no tiene la "responsabilidad" de la crisis de deuda que atraviesa su país -acaba de acceder al Gobierno- por lo que "merece la confianza" tanto de las instituciones como de los mercados. 

Llamará a Rajoy sólo si su implicación es "determinante"

El jefe del Ejecutivo español también dio a entender que sólo llamará al líder del principal partido de la oposición, Mariano Rajoy, si esa comunicación fuera "determinante" para favorecer el pacto anticrisis que el Gobierno ha ofrecido a los partidos. "Si hay que dar impulso político para favorecer el diálogo y entiendo que mi papel puede ser determinante, lo haré", dijo tras ser preguntado. 

En su opinión, la comisión que ha designado para preparar ese acuerdo -integrada por la vicepresidenta económica, Elena Salgado, y los ministros de Industria y Fomento, Miguel Sebastián y Jose Blanco- es la vía adecuada ya que trabajará "desde el punto de vista técnico político". "Mi opinión es que el planteamiento en estos momentos está bien hecho, bien encauzado", dijo. Zapatero consideró que, "en general", la respuesta del PP a esta oferta de acuerdo ha sido "positiva", "más allá de la actitud de algunas manifestaciones del principal partido de la oposición".  

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