Por fin, un plan

DESPUÉS de casi siete meses de incertidumbres, provocadas en gran parte por el propio Gobierno, el presidente Zapatero transmitió ayer un plan nítido a los españoles un para intentar paliar la crisis en nuestro país, que está sufriendo una caída del empleo superior al resto de la Eurozona y que está al borde de la recesión.

Y lo ha hecho en tiempo y en forma. A pesar de las críticas que ha recibido por no pronunciarse públicamente tras la reunión de anteayer con los representantes de los bancos y las cajas de ahorros, el presidente del Gobierno ha acertado al esperar a que concluyera el Ecofín, la reunión de ministros de Economía de la UE, para presentarlo.

Durante las últimas semanas, la mayoría de los expertos han coincidido en la necesidad de buscar una solución europea a una crisis crediticia global, posibilidad que se comenzó a quebrar la cumbre del G-4 europeo que montó el sábado el presidente francés, Nicolas Sarkozy. Tras el fiasco parisino, a España sólo le cabía esperar a que los Veintisiete recuperaran la senda de la unidad acción. Así, una vez que elevaron, a propuesta de la Comisión Europea, a 50.000 euros el fondo de garantía de depósitos bancarios, Zapatero compareció ante los medios para anunciar que el Gobierno garantizaría hasta 100.000 euros por cliente y entidad, en sintonía con la opinión expresada por otros países en el Ecofín y en contra del sector bancario español.

Aunque la cifra está alejada de la totalidad de los depósitos que garantizan países como Alemania, Irlanda, Portugal y Dinamarca, los 7.000 millones de euros del fondo de garantía de depósitos de España, aportados por los bancos, cajas de ahorros y asociaciones de crédito, que representan el 45% de los fondos europeos, le dan un cierto margen al sistema financiero español, que hasta ahora no se ha visto salpicado por ninguna quiebra bancaria.

Pero, sin duda, del nuevo plan de medidas anticrisis anunciado por Zapatero, la gran sorpresa fue la decisión de crear un fondo con cargo al tesoro de 30.000 millones de euros, ampliable a 50.000, para comprar activos sanos de entidades financieras. Este nuevo fondo, que será compatible con las normas del mercado europeo y que no repercutirá en el déficit sino en la deuda, tiene como principal objetivo inyectar liquidez en las entidades financieras para que éstas vuelvan a atender con normalidad las necesidades crediticias de familias y empresas. Algunos expertos cercanos al Gobierno, como Emilio Ontiveros, presidente de Analistas Financieros Internacionales, apuntaron hace unos días en esta dirección: normalizar el funcionamiento del crédito para que no haya racionamiento de mercado.

Rajoy, que proponía la creación de un fondo de 30.000 millones de euros para reforzar el fondo de garantías de depósitos bancarios, ha apoyado "sin condiciones" la medida de los 100.000 euros, y se ha mostrado, al menos, cauteloso sobre el fondo para inyectar liquidez. Desde el punto de vista político, el sentido de la reunión que mantendrán próximamente ambos líderes en La Moncloa cambia radicalmente: si hace apenas unas horas parecía condenada al fracaso, ahora se abre incluso la puerta a un acuerdo presupuestario.

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