La hora del cambio ha llegado

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Marcaban las 11:15 cuando comenzaban a vitorear los 2.700 asistentes, según la organización, en el frío pabellón deportivo de Bormujos. La asistencia era obligada en una plaza favorable -independientes le cederán la alcaldía en días- junto a Tomares, Espartinas o Bollullos en el Aljarafe sevillano, excepciones en la corona metropolitana en la que el PP quiere aminorar la desventaja con el PSOE. Era el segundo capítulo de lo que han dado en denominar como el espíritu de Dos Hermanas, su Maracanazo particular en septiembre en tierra extraña y que supuso para el PP "el inicio del cambio". Hasta la encuesta que les da ventaja la consideran hija de aquel espíritu.

Los asistentes coreaban el A por ellos, para eso es un recinto deportivo. Con el público a favor -a los mítines acuden los convencidos y el objetivo del convocante pasa por el tiro de cámara a retransmitir-, el "ansia de cambio" domina la intervención de los dirigentes. En el Gobierno, en la Junta, en la Alcaldía de la capital. Se trata de Sevilla. Ataques a la gestión de Rodríguez Zapatero y a José Antonio Griñán, El Breve, como dice Antonio Sanz, secretario general del partido, que llaman al presidente andaluz en los mentideros socialistas. Arenas ya ni le menciona, le llama "el sustituto de Chaves". Son casi las doce e interrumpe el himno del PP porque por el pasillo llegan Mariano Rajoy y Javier Arenas.

Es la hora de que certifiquen que "el cambio es posible" y que la senda está marcada. Arenas aventura que los próximos meses van a ser duros "porque el socialismo sabe que el cambio viene y le tiemblan las piernas, pero nosotros en el centro, sin rencor y sin revanchas", arenga. Hay que insistir en el empleo y en la dicotomía viejo-nuevo que representan PSOE y PP.

Rajoy toma el relevo y marca el reto de trabajar "hacia un cambio no sólo deseable, sino posible". Dice Arenas de él que tiene "DNI gallego y corazón andaluz", pero aunque haya visitado 140 veces Andalucía en los útimos cinco años, el candidato sigue sin reaccionar a las espontáneas irrupciones del público. Repasa la actualidad y los asistentes, asienten, cansados de ondear las banderas. Ha llegado la hora, de comer. Y del cambio, en el formato de los mítines.

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