"Se impone cada día más un Pacto de Estado en inmigración"

  • Dice que las palabras de Rajoy sobre el paro extranjero "hirieron" su dignidad

Ostenta el hito de ser la primera inmigrante que logra acceder a la Ejecutiva socialista, empeñada en adaptar a los nuevos tiempos una organización centenaria. Nada mejor que incorporar a su maquinaria a una médico dominicana, Bernarda Jiménez (Mona, 1950), para predicar con el ejemplo. En su doble condición de responsable político e inmigrante que vive y trabaja en España desde hace 24 años, examina uno de los dilemas de este siglo aportando un diagnóstico profesional inseparable de su experiencia personal.

-La apertura de fronteras y la globalización han hecho de la inmigración uno de los grandes retos del siglo XXI. ¿Cómo se controla sin recortar derechos?

-La globalización es una realidad indiscutible y en los países en vías de desarrollo hablamos de una globalización de la pobreza, apoyada en el sistema del neo-liberalismo salvaje. En este contexto surge la inmigración, un fenómeno que debe ser abordado desde una perspectiva realista, tratando de encontrar un equilibrio entre la filosofía de papeles para todos y las condiciones objetivas que pueden ofrecer los países de acogida. Creo firmemente que la única forma de controlar la inmigración, sin recortar derechos, es la vía de la legalidad.

-ONG y colectivos de inmigrantes han criticado la Ley de Retorno voluntario porque les obliga a no volver a España en tres años. ¿Recorta derechos esta iniciativa?

-No, porque como usted bien dice es un retorno voluntario; es decir, a nadie se le obliga a acogerse a esta medida. De lo que se trata es de abrir una posibilidad de futuro a los trabajadores extranjeros que han contribuido al crecimiento y que ahora han perdido su trabajo.

-¿Confirma esta medida el endurecimiento de su política si la comparamos con la legalización masiva de sin papeles que hizo el primer Gobierno de Zapatero?

-En primer lugar, no es cierto que el primer Gobierno de Zapatero realizara legalizaciones masivas, ni que concediera papeles para todos. Son afirmaciones falsas, que responden a la demagogia del PP y que son mera propaganda de la derecha. Lo que ocurrió es que, tras 8 años de gobiernos del PP, nuestro país era un coladero de entrada de irregulares. Esa fue la verdadera herencia social que recibimos del PP. Se analizó caso por caso, se exigió un contrato de trabajo nominativo, que no había ocurrido en las regularizaciones del PP, y además se hizo con el apoyo de los agentes sociales.

-Mariano Rajoy o su compañero Celestino Corbacho, ¿quién le ha disgustado más con sus últimas palabras?

-El único que me ha disgustado es Rajoy, a pesar de que no debería sorprenderme, ya que es sobradamente conocida su forma de concebir la inmigración. Cuando se quejó de que los inmigrantes cobraran el paro, como inmigrante me sentí herida en mi dignidad y como ser humano me sentí avergonzada de que un tema de ese calado fuera tratado de forma xenófoba. No es posible que a iguales trabajos no se reconozcan los mismos derechos por el simple hecho de no haber nacido en el mismo lugar. El discurso del PP es muy peligroso para la convivencia intercultural y lo único que hace es dar alas a la xenofobia y despertar los fantasmas del pasado.

-Hay quienes apuntan a que entre el discurso del PSOE y el del PP en esta materia hay más similitudes que diferencias, ¿lo cree así?

-No. Basta echar un vistazo a las hemerotecas para comprobarlo. Zapatero cree en los derechos de los inmigrantes dentro de la legalidad, sin importarle las rentas electorales positivas o negativas que conlleve. Frente a ello, todos conocemos los conceptos y calificativos del discurso de la derecha. Mi opinión es que cada día se impone más la necesidad de un pacto de Estado que sirva para integrar y enriquecer a nuestra sociedad.

-Ese paralelismo con las tesis de Rajoy parece haberlo mostrado el Gobierno en la persona de Corbacho con su propuesta de limitar a cero la contratación de extranjeros ante la crisis...

-Yo llamé a Corbacho para informarme de primera mano y en seguida me di cuenta de que ése no era el mensaje que deseaba trasmitir, puesto que, entre otras cosas, para que el Gobierno pudiera tomar esa medida se deberían denunciar los convenios bilaterales que tenemos, y eso no es así.

-Iniciativas que han pasado más desapercibidas que la de retorno pero que han sido más aplaudidas son las dirigidas a invertir en los países foco de la inmigración, ¿es esa quizá la línea a seguir?

-Ese debiera ser el camino y el Gobierno ha enarbolado la lucha en esta materia, incluso en la ONU. Como bien sabe, la ayuda al desarrollo es una de las prioridades del Gobierno, que se ha comprometido a destinar a este fin el 0,7% del PIB en esta legislatura.

-Otro frente de acción son las mafias, que se enriquecen con la desesperación del inmigrante que se lanza al mar para progresar. ¿Cómo se les combate?

-Desde la Justicia. Las mafias existen porque hay encubridores de las fuerzas fácticas en los países de origen que les permiten crecer y desarrollarse.

-¿Y cómo se convence de lo contrario a quienes huyendo del drama que diezma África se embarcan en travesías inhumanas?

-Las palabras no son suficientes para parar las balas del hambre. Son gentes movidas por la desesperación y el hambre y contra eso es muy difícil luchar. Lo que en España se vive en el Estrecho, lo vivimos en el Canal de la Mona desde República Dominicana a Puerto Rico diariamente, donde vemos cómo nuestra gente es pasto de los tiburones. No es posible que para vivir mejor otros tengan que malvivir o morir. Ese no puede ser el dilema.

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