España

El independentismo abre una rendija a la investidura

  • El ex 'conseller' Comín pide delegar el voto y permitir formar Gobierno con mayoría simple sin necesitar a la CUP

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El ex conseller y diputado de ERC Antoni Comín trasladó ayer a la Mesa del Parlament una petición para poder delegar su voto, lo que en caso de ser aceptado allanaría el camino para la investidura de un nuevo president de la Generalitat sin que sea necesario el apoyo de la CUP. La petición fue registrada en plena Diada de Sant Jordi, una jornada este año atípica, sin Govern y sin los actos institucionales que tradicionalmente se organizan -no ha hubo ni misa ni bendición de rosas en el Palau de la Generalitat-, debido a la aplicación del artículo 155 de la Constitución.

Comín, en Bélgica pendiente de saber si es extraditado o no, alega a la Mesa que su situación actual lo "incapacita" para asistir a los plenos del Parlament, por lo que delega su voto en el portavoz del grupo parlamentario de ERC, Sergi Sabrià. Si la Mesa, en la que las fuerzas independentistas disponen de mayoría, acepta la delegación de voto de Comín como ya hizo en el caso del ex president Carles Puigdemont, JxCat y ERC ya tendrán suficientes votos para investir a un nuevo jefe del Ejecutivo sin el apoyo de la CUP.

En el último Pleno, el 5 de abril, Puigdemont ya pudo votar, delegando en la portavoz de JxCat, Elsa Artadi, igual que los diputados de su grupo en prisión preventiva: Jordi Sànchez, Jordi Turull y Josep Rull. Ahora es Comín quien solicita el voto delegado a través del portavoz parlamentario de su grupo, como ya pueden hacer los encarcelados Junqueras y Romeva. En caso de que sea aceptada la petición, JxCat y ERC dispondrán de sus 66 votos en el hemiciclo, lo que aseguraría que una próxima investidura saliera adelante -en segunda votación, por mayoría simple-, sin necesitar más que la abstención de los cuatro diputados de la CUP.

Hoy se reúne la Mesa, que puede avalar la petición de Comín, antes de que mañana se celebre un Pleno para aprobar la convalidación de dos decretos ley. La jornada de ayer vino marcada por la Diada de Sant Jordi, en la que los políticos catalanes salieron para sumarse a la festividad y visitar las carpas de sus formaciones.

En un mensaje firmado por "el Govern de Cataluña en el exilio" y difundido por Puigdemont en las redes sociales, se afirma que "la censura y el exilio" son "algunos de los dragones" que han intentado "dañar" a Cataluña. El presidente del Parlament, Roger Torrent, se acercó a la plaza de Cataluña para ofrecer una rosa amarilla para el mural de Òmnium Cultural y afirmó que este debe ser el último Sant Jordi con "presos políticos, exiliados y el 155", porque el independentismo dará con la "fórmula" para poder formar Govern.

La dirigente de Ciudadanos Inés Arrimadas advirtió que la candidatura de Puigdemont a la investidura es "el pasado y no el futuro". El líder del PSC, Miquel Iceta, lamentó que Sant Jordi se celebre con las instituciones catalanas "intervenidas" por el Gobierno central, por lo que urgió a formar un Govern. El jefe de los comunes, Xavier Domènech, se mostró confiado en que esta festividad sirva de "impulso para recuperar las instituciones".

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