Los reyes del mambo

Hay frases que engrosan al segundo el patrimonio sentimentalista colectivo. Hoy te quiero más que ayer y menos que mañana. Toma Día de los Enamorados. Dar mucho y pedir poco. El de la madre. Hablar mucho y decir poco. ¿Mande? Ya. Cualquier día vale. Sería el de los políticos. Aún no tienen fecha para el tributo debido. Al contrario: buena parte de la humanidad los vitupera sin descanso como si hubieran llegado de montañas lejanas y no fueran de este mundo. Pero trabajador no es sinónimo de tal y el del mono no es necesariamente más currante que el de la corbata, igual que un político no tiene por qué ser por definición menos honrado que un oficinista o un panadero. La pequeña gran diferencia es que los gestores de nuestros impuestos tienen la tentación a mano y nadie sabe si es un ladrón hasta que se le presenta la oportunidad de dar un buen golpe.

Los Matas, Roldanes, Veras y especímenes similares flaco favor hacen a esos centenares, miles, de abnegados concejales y demás miembros de las instituciones que van a renovarse el 22 de mayo. La rapiña es cosa, sí, de una minoría. Hay divisas mucho más generalizadas entre los políticos, como el noble arte de la divagación, en el que brilla con luz propia el vicepresidente Rubalcaba. "¿Que yo guardo un silencio miedoso? Pero si no paro de hablar del caso Faisán", declaró ayer ufano y guasón ese ministro del Interior que no ha dado explicación alguna del chivatazo a ETA por el que están imputados tres mandos policiales con la excusa de que mejor no tocar las alcantarillas de la lucha antiterrorista no sea que alguna rata le dé un bocado al Estado de derecho.

Y si uno habla y calla, también hay quien ha perdido una magnífica oportunidad de guardar silencio: De Cospedal acusó el martes de falta de imparcialidad a los informativos de RTVE. Lo dice la número dos del partido que gobernaba en 2003, cuando la Audiencia Nacional condenó a la cadena pública por su cobertura de la huelga general del 20-J; lo dice la número dos del partido que acababa de ser desplazado del poder en marzo de 2004 cuando el Parlamento Europeo condenaba a TVE un mes después por sus manipulaciones anteriores sobre el 11-M y la intervención en Iraq; lo dice la número dos del partido que gobierna Madrid, cuya cadena autonómica amasa condenas, 18 en tres años...

Para más inri, De Cospedal tiró el ladrillo en una entrevista con Ana Pastor, la gran esperanza de los que se resisten a la tentación de caer en el placentero periodismo de trinchera, que bien sabe ella lo complicado de nadar entre dos aguas, en tierra de nadie.

No le hablen de maracas al rey del mambo. Ella baila sola.

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