Un vigilante escapa del ataque con bomba de ETA a los juzgados de Tolosa

  • El guarda, que trabajaba en el interior del inmueble, salvó la vida "de milagro" tras alertarle la Ertzaintza · La banda avisó de la colocación del artefacto con cinco kilos de explosivo, que causó daños materiales

ETA prosigue con su escalada de atentados en respuesta a los golpes que la Justicia ha infligido a su entorno. La diana elegida por la banda fueron esta ocasión los juzgados de la localidad guipuzcoana de Tolosa, donde hizo estallar una bomba cargada con cinco kilos de explosivo. La deflagración causó importantes daños a la fachada, donde se abrió un agujero de tres metros de diámetro, y a numerosos edificios, viviendas y vehículos colindantes, aunque no hubo que lamentar víctimas.

Al feliz desenlace contribuyó que un guarda, que se encontraba en el interior del inmueble judicial, abandonara las instalaciones con el tiempo justo, salvando su vida "de milagro", como comunicó poco después en el lugar de la explosión el consejero vasco de Justicia, Joseba Azkarraga. Este vigilante se libró así de engrosar la lúgubre nómina de víctimas de ETA tras la tregua: dos ecuatorianos, tres guardias civiles, el ex edil del PSOE en Arrasate-Mondragón, Isaías Carrasco, y el brigada Luis Conde de la Cruz.

Con el de ayer ya son más de treinta los atentados terroristas desde que ETA dinamitara la tregua -oficialmente rota meses después-, colocando un coche-bomba en la T-4 a finales de 2006. La nueva acción terrorista se produce doce días después del asesinato del brigada Luis Conde de la Cruz, que murió cuando era desalojado de las instalaciones militares del Patronato Virgen del Puerto de Santoña (Cantabria), tras alertar ETA de la colocación de un coche-bomba.

Azkarraga explicó que la parte de los juzgados más afectada fue la zona de atención al público, aunque hubo daños importantes en el primer piso, donde están la biblioteca y el despacho de una juez. El artefacto ocasionó también destrozos en algunos bloques de viviendas y construcciones próximas, como el ambulatorio, y produjo daños en una veintena de vehículos, además de derribar un muro de unos diez metros de largo junto a los juzgados, cuyos alrededores quedaron sembrados de cristales y cascotes.

Según fuentes de la investigación, la bomba se encontraba oculta dentro de una mochila que dos individuos depositaron sobre las 00:15 del sábado, junto a la pared de la fachada del edificio. Aunque en el inmueble trabajan habitualmente unas 50 personas, en ese momento sólo había en su interior un vigilante que no se dio cuenta de lo que sucedía al estar "monitorizando otra zona del edificio", y no lo abandonó hasta que la Ertzaintza le alertó.

Veinte minutos antes de la explosión una llamada en nombre de ETA dio el aviso. Al lugar se desplazaron inmediatamente numerosos efectivos de la Ertzaintza, que localizaron la mochila y acordonaron la zona. Los juzgados de Tolosa han sufrido antes al menos otros tres atentados y varias acciones de kale borroka.

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