El Auditorio baila al ritmo del pop electrónico

  • Edurne pisó fuerte el escenario y ofreció una imagen fresca y sensual, mientras que Justo Gómez puso la nota más divertida

El escenario del Auditorio se preparó en la quinta jornada de Feria para vivir una noche en la que no faltaron risas y sensuales bailes.

El humorista Justo Gómez fue el encargado de aportar una dosis de humor entre el público asistente, que se contagió desde el primer momento de su alegría.

El artista demostró que después de los más de veintisiete años que lleva en el mundo del espectáculo sabe meterse al público en el bolsillo, que respondía con una carcajada a cada uno de sus chistes.

Su discurso, marcado por temas tan polémicos como la crisis, acompañado de divertidos y oportunos efectos de sonidos junto al diálogo que mantuvo con los espectadores a lo largo de toda la actuación, logró los aplausos constantes de un Auditorio que, como él diría, estaba "abarrotao".

Yusti, a modo de cantante frustrada, y el cubano Justinio, dos de sus personajes creados a los que acompañó con versiones de conocidas canciones, fueron recibidos con gran simpatía. El humorista demostró su gran talento y se atrevió con temas como El toro y la luna, Oye cómo va y alguna que otra sevillana, que condujeron las palmas del público.

Pero, sin duda, el momento más especial vino de la mano de un fandango que el artista dedicó a todos los malagueños y que puso el broche final a su actuación, dando paso a la esperada Edurne. "Viva Málaga, su Feria y todo el que viene a verla. Ya nos veremos otra vez", concluyó, a lo que los asistentes, algunos levantados de sus asientos, respondieron con un sentido "¡viva!" y le despidieron hasta la próxima con un fuerte y generoso aplauso.

Pocos minutos pasadas las 00:00, el decorado se redujo a una tenue luz roja y las primeras notas sonaban a cabaret. Dos bailarinas caminaban con pasos sensuales hacia el centro del escenario arrastrando unas sillas. De repente, la madrileña Edurne apareció en escena entre los gritos y silbidos de sus incondicionales seguidores que se concentraban en primera fila. Con sombrero de copa y tan sólo un corpiño, que dejaba al descubierto sus piernas, la cantante comenzó interpretando una versión de All that jazz, del musical Chicago, con la que demostró la experiencia adquirida en su paso por diversos musicales.

Edurne hizo gala al título de su último trabajo Nueva piel, ofreciendo una imagen renovada, más fresca, atrevida y enérgica. La cantante, junto a sus dos bailarinas, acompañó cada uno de los temas, salvo dos baladas, con modernas y rápidas coreografías, que no consiguieron dejarla sin aliento.

La lluvia hizo acto de presencia hasta en dos ocasiones, aunque fue cuestión de pocos minutos y la artista pudo continuar ofreciendo su nuevo pop electrónico a un público cada vez menor que abandonaba las gradas por el riesgo de precipitaciones. Aún así, Edurne no cesó de animar a los espectadores para que se levantasen de sus asientos y bailasen.

La artista escogió ocho de las doce canciones que conforman su nuevo álbum e interpretó tres temas de trabajos anteriores como Despierta o Sin control, además de conocidas versiones de musicales.

Pero fue con Amores dormidos cuando el público despertó y se puso en pie para así despedirla entre fuertes aplausos.

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