Bolsillos rezagados en unos días de consumo masivo

  • Los malagueños han preferido este año llevar la bebida a la Feria desde casa para ahorrar unos euros · Las casetas han sido las grandes perjudicadas de la crisis

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Este año, tanto malagueños como visitantes han seguido prácticamente el mismo itinerario durante la Feria de Málaga. Pasear por las calles para contagiarse del ambiente festivo, bailar y cantar hasta que el cuerpo aguante y como no, beber, que se convierte en una necesidad en los festejos. Eso sí, teniendo siempre claro que hay que ahorrarse unos eurillos, porque "no está la cosa como para tirar la casa por la ventana".

El último día de Feria en el centro, acogía a menos gente y a unos bolsillos más ajustados de lo normal. Casetas instaladas para los días de fiestas, bares y puestos ambulantes mostraban su descontento por el recorte de gastos que estaban haciendo los feriantes. "Hay gente, pero como mucho se toman un refresco, está la cosa muy mal. El año pasado ya se evidenció que estábamos en la cuerda floja pero este año hemos caído en picado", explicó uno de los camareros de la caseta El Rincón Cubano.

En la caseta Cruzcampo situada en la Plaza de la Constitución más de lo mismo. "Llevo aquí varios años y es verdad que hay bulla porque la gente sale, pero antes a lo mejor se bebían dos cervezas y ahora tan sólo una", comentó uno de los trabajadores desde la barra del recinto.

Los bares que permanecen todo el año en las calles del centro también sufren el ajuste de cinturón de los malagueños. Uno de ellos, es la tapería La Campana, que a pesar de tener ayer un ambiente festivo con la gente sentada en la puerta, se trataba sólo "de una fachada". Uno de sus empleados afirmó que era cierto que llegaba mucha gente y pedían sin privarse porque "los precios son económicos", pero había otros que "se los notaba el miedo en la cara al pedir la cuenta". El restaurante Siga la Vaca, el último día de Feria presentaba un ambiente tranquilo. "Ya nos ves, ahora mismo tan sólo estamos atendiendo una mesa, así que imagínate cómo está la cosa este año".

Regalar una camiseta con una botella de Cartojal, ofrecer un litro de mojito a cinco euros, entre otras actuaciones, supone una auténtica campaña de marketing para captar la atención de los consumidores. En este sentido, Lourdes García, camarera contratada durante la semana de Feria, apuntó que "ponemos precios económicos porque tenemos una tienda de chinos cerca, pero aún así tenemos la cosa flojita". Se trata de un pub que abre una ventana para ofertar bebidas en la Feria, donde apenas se podía ver gente comprando, mientras tanto, en la tienda de comida china situada cerca de este lugar había colas de gente esperando.

Pero no sólo, los lugares de comidas y bebidas han sufrido la crisis. Algunos de los puestos ambulantes ubicados en la calle Larios también padecen una disminución de ventas con respecto al año pasado. "Vengo desde Granada y vendo sólo chucherías, he bajado bastante las ventas, veremos a ver si vuelvo el próximo año", puntualizó Antonio Hernández, comerciante. Pero no todos han sido fracasos para estas pequeñas tiendecillas de gominolas, "vendo según el día día, hoy parece que está la cosa más tranquila pero el domingo pasado y este jueves sí tuve buenas ventas", expresó José Muñoz, encargado de uno de los puestos.

En el lado opuesto se sitúan las puestos de flores en el pelo que sí han hecho el agosto. "No nos podemos quejar, la gente que no trae la flor desde casa y quieren tenerla para estar en consonancia con el ambiente no duda en comprársela", declaró Marcela García.

Lo que sí han tenido claro este año los malagueños que la comida "mejor desde casa que es más barata" y la bebida "del Mercadona que con diez euros cada uno hemos llegado hasta el último día de Feria", explicó Sara Pérez.

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