Música para celebrar la vida

El concierto de El Puchero del Hortelano quizás comenzó demasiado tarde el pasado martes, ya eran casi las dos de la madrugada. Hubo algunos problemas de sonido y se quedaron -en ciertos momentos- sin luz en el escenario. Pero nada pudo con la contagiosa energía de esta banda que desgranó la mayoría de los temas de su último disco, Harumaki, y que recordó canciones más antiguas en un encuentro sincero y directo con un público que no paró de bailar desde el comienzo.

Que la vida es corta y el tiempo es un bien demasiado preciado para malgastarlo son lemas que pueblan las letras de la formación granadina capitaneada por el cantante Antonio Arco, que invitó -como es habitual en sus conciertos- a bailar sus Sevillanas hipotecadas en el propio escenario. A los bancos dedicaron esta canción, que hicieron ya hace tiempo "pero que cada vez está de mayor actualidad".

Aunque esta vida son dos días hay que ir lento, disfrutando cada instante, ca momento cantó El Puchero en Tú eres eso. No faltaron sus Alegrías a contramano, Asuntos serios, Lo que pasa es que me cuelgo y Cuidado conmigo. Pero además quisieron recordar a Manzanita y surgió del escenario un popurrí de rumbas, desde el Volando voy, que animaron más si cabe a todos aquellos que se empeñaron en hacer del concierto otra cita única con la música que se mira en lo más hondo de nuestras raíces. Y a pesar de que resultaba imposible superar el último concierto del grupo en Málaga, una noche mágica en la que estuvieron acompañados por Chico Ocaña y terminaron con un fin de fiesta propio de un tablao, estuvieron más que a la altura.

Y lo bueno es que el ambiente ya lo habían calentado los malagueños T de Trapo, antiguos Doctor Desastre y ganadores del último MálagaCrea que sorprendieron con una versión de Pimpinela. Rompieron el hielo los sevillanos Atenas. Fue definitivamente una buena noche de música para celebrar la vida en días grises.

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