Reencuentro apocalíptico

  • José Tomás, que hoy cumple 33 años, la edad a la que murió Jesucristo, reaparece hoy en La Malagueta, una de sus plazas favoritas, donde conoce el sabor de la gloria y de la sangre

Vuelve el mito en una fecha apocalíptica y con los ojos de media España puestos en La Malagueta. Sobre su albero celebrará José Tomás sus 33 años, la edad a la que murió Jesucristo. El de Galapagar conoce la gloria en Málaga, aunque también ha probado el sabor de la sangre sobre su ruedo. Hoy reaparecerá, con el misticismo que siempre le rodea, tan sólo diez días después de sufrir dos cornadas "graves" en el mano a mano que toreó con Morante de la Puebla en El Puerto de Santa María.

No hay billetes. En apenas siete horas se acabaron el día que salieron a la venta las entradas. Tampoco habrá cámaras. Así, algo menos de diez millares de privilegiados serán testigos, en Málaga, de una nueva tarde con José Tomás vestido de luces, siempre con la incógnita presente de que pudiera ser la última. Así lo dicta su concepto de la tauromaquia. Tomás, en su pelea con el astado enemigo, nunca cede, ni mueve un ápice la zapatilla del albero. Por ello recibe tantas cornadas, porque pisa los terrenos prohibidos. También por ello, por su verdad, ha conseguido revolucionar la fiesta y cada tarde que se viste de luces es todo un acontecimiento.

La reaparición del diestro en la undécima corrida de abono de la Feria de Málaga fue confirmada ayer por su propio apoderado, Salvador Boix. Su último percance le ha obligado a perderse sus últimas dos comparecencias: en Gijón, el día 12, y en San Sebastián, el 14. Pero el propio Boix expresó ayer que el matador se encuentra "totalmente recuperado" y con ganas de volver a "vestirse de luces cuando antes". Es decir, hoy.

Tomás resultó herido por el primer toro del festejo celebrado hace diez días en el Puerto, que le propinó dos cornadas, una en el glúteo derecho y otra en la axila del mismo lado, heridas que no se quiso hacer mirar el diestro por los servicios médicos de la plaza hasta una vez finalizado el festejo, momento en el que pasó a la enfermería para ser atendido. Entonces fue operado "bajo anestesia local y sedación externa" de "una cornada en el glúteo derecho con dos trayectorias, una lateral derecha y otra lateral izquierda, de siete y ocho centímetros, respectivamente, así como otra herida por asta de toro en la axila derecha, de nueve centímetros de longitud y estrellada, que afecta al músculo axilar, de pronóstico grave". Fue ingresado en una clínica de Jerez de la Frontera y dos días después, el martes 12, fue dado de alta para proseguir la recuperación en su domicilio, y desde entonces no ha parado de "prepararse". Hoy regresa el mito.

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