Una bandera que bailó por malagueñas

  • La cantante Pasión Vega fue la encargada de llevar la enseña de la ciudad hasta el Santuario y Basílica de la Victoria · A lo largo de toda la romería urbana, que este año incluyó carretas, no dejaron de sucederse los cantes de la tierra

Apenas pasaban las 10:30 y parecía que Málaga no había dormido. Simplemente había esperado a que se hiciera de día para agolparse en el Paseo del Parque. Enganches, peregrinos, curiosos y, por primera vez carretas, se concentraban a la espera de que la romería diera su comienzo.

Pero si Málaga está en Feria, nadie se libra, ni siquiera, el Ayuntamiento. La casona del Parque empezó a tornarse en una pasarela de volantes y alegría de los invitados y personalidades que allí se dieron cita. Una de las primeras en llegar fue la abanderada. La cantante Pasión Vega llegaba vestida con un traje diseñado por ella misma. Con una inquebrantable sonrisa que mantendría toda al romería subía las escaleras del Consistorio acompaña da por su familia. "Estoy muy nerviosa y emocionada, aunque más emocionada que nerviosa", confesaba la artista a su llegada.

Poco a poco fueron llegando los miembros de la política local y Rafael Prado, presidente de la Asociación del Centro Histórico de Málaga, institución encargada de la elección del abanderado. Olvidando plenos beligerantes u ordenaciones polémicas, gobierno y oposición se aunaron en la celebración de este día en la que muchos concejales se vistieron de corto o en su defecto de faralaes.

Minutos antes de comenzar el desfile, Ana María Alias, o lo que es lo mismo, Pasión Vega, atendía a los medios. "Ser abanderada es más que un símbolo, es una forma de aupar a mi tierra, de mostrarla y de decir que me siento orgullosa de ser malagueña" reconocía al cantante.

Durante la recepción ya empezaban sonar las malagueñas. El mismo tamborilero que acompaña a la Hermandad del Rocío de Málaga amenizaba la velada con los sones de la música de la tierra.

Sobre las 12:00, el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, hacía entrega de la bandera de la ciudad a la abanderada. En ese momento, la Banda Municipal de Música, que esperaba a las puertas del Consistorio, interpretó el Himno de Andalucía. Posteriormente le tocó el turno al Himno Nacional. A su término y al grito de "¡Viva Málaga!" por parte de Pasión Vega , la comitiva se dirigió a sus respectivas calesas.

Un amplio despegue de volantes y caireles inundaba la vía central del Paseo del Parque entre los más de 50 enganches, las tres carretas y los, aproximadamente, 200 caballistas. Todo esto sin contar las numerosas personas que hicieron el recorrido a pie. La comitiva llegó a la Plaza de la Marina, donde se produjo uno de los momentos más emotivos de la romería urbana. Al compás de verdiales llegaba hasta la rotonda del marqués de Larios la bandera de la ciudad que fue izada en un mástil colocado ex profeso.

Los coros rocieros y las pandas de verdiales no dejaron de sucederse. La comitiva prosiguió por calle Carretería y Álamos para entrar en el barrio de la Victoria.

Sobre las dos de la tarde la comitiva llegaba a la plaza del Santuario. A las puertas de la Basílica una representación de la Hermandad de Santa María de la Victoria. El coro rociero Aire Andaluz fue el encargado de poner música a la misa y a la ofrenda floral. Rezos por malagueñas acompañaron el acto religioso.

"Un requiebro de hermosura con la gracia de nuestra tierra". Así rezaba el último verso de la malagueña que ponía fin a la ofrenda y servía, también, como resumen de la jornada vivida.

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