Nunca 20 euros dieron para tanto

¿Qué se puede hacer con 20 euros un día de Feria? Quizás a algunos no les dé ni para llegar al centro y, sin embargo, a otros les alcance para los churros de la mañana; todo depende de quién los gestione. No obstante, estamos en época de vacas flacas y hay que apretarse un poco los bolsillos. Aquí se ofrecen alternativas baratas.

Para empezar, el desplazamiento. En la medida de lo posible se debe bajar al centro andando y si no hacer uso del transporte público, el viaje en autobús sale a un euro y medio. Una vez en el centro lo primero es dar una vuelta con los amigos para ver el ambiente de fiesta y antes de nada tomar unas tapas en uno de los bares de la ciudad. Lo recomendable es venir ya comidos de casa y, si no, optar por la alternativa de la comida rápida, que puede salir por unos cinco euros.

A partir de aquí empieza la fiesta. Una vuelta por la Plaza de la Constitución para tomar un par de cervezas a las que invita la caseta de Cruzcampo todos los años con sus vales. Sin olvidar una copita del típico vino malagueño, la botella de Cartojal a siete euros que si se reparte entre los amigos sale a unos dos euros por cabeza.

El problema está a la hora de entrar en alguno de los pubs en los que pueden llegar a cobrar hasta siete euros por la entrada. Es por ello que muchos prefieren llevar la fiesta al Real del Cortijo de Torres. Desde luego, es una alternativa más económica. Allí las degustaciones de platos típicos de la provincia son gratis y con apenas tres euros se puede almorzar. Además, las casetas de la zona norte tienen relaciones públicas que ofrecen cervezas y tintos de verano a todo aquel que entra en ellas. De modo que, por apenas cinco euros, contando la vuelta a casa en autobús, se puede pasar la mañana de Feria.

Pero todavía queda la noche y quince euros aún en el bolsillo. La Feria del Real ofrece espectáculos y conciertos gratuitos. La mejor forma para empezar la noche al compás de la música en el Auditorio Municipal.

Sin duda, el alcohol es lo más caro en la Feria. Conocedores de ello, muchos jóvenes optan por el conocido botellón con el que tan sólo cinco euros se pueden tomar varias copas.

Con el cuerpo ya entonado y con ganas de seguir la fiesta, toca el turno de las casetas para bailar lo que queda de noche. Ventaja: la entrada es gratuita. Son las siete, es hora de irse. Pero antes, un último capricho: unos churros mientras amanece, seis euros. Y aún así nos sobran nueve. ¿Quién dijo que ir a la Feria era caro?

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