En esta fiesta cabe todo el mundo

  • Trajes de flamenca y gitana, carros de caballos y alcohol son algunos de los ingredientes que se dieron cita en la primera jornada del centro

“No sé cuándo va a terminar esto, ahora estamos metidos en una plaza”. Era la respuesta de un muchacho a una llamada de teléfono. Pues, esto es la Feria de día que comenzó ayer en Málaga sin faltarle detalle, y una plaza es la de La Constitución en la que se sitúan las casetas que empezaron a estar concurridas antes de las dos de la tarde. Sobre las 16:00, la gente ya estaba contenta, o lo que es lo mismo, borracha.

Un escocés, un señor vestido de enfermera, una oveja hinchable, un puesto de comida sana siendo registrado por la policía, que en la puerta de calle Larios colaboraba en inmortalizar con una foto el momento a una pareja. Y un romano. Estas fueron de las cosas que se salían del marco que define la Feria de trajes de flamenca y gitana, sombreros y flores en el cabello, sobre todo biznagas; abanicos , en mayor medida los de cartón con publicidad, que la gente no rechazaba debido al calor; carros de caballos, y mucho alcohol. El Cartojal, por excelencia, y la cerveza, el tinto y el ron para quienes el vino malagueño no es de mucho agrado. Las calles, concurridas, pero quizás no lo suficiente para los puestos que este año notan que se vende mucho menos.

La gente de fuera, como Cristina Galante y Carmen Lorenzo, de Santiago de Compostela, vieron un ambiente participativo y bueno, e implicación por parte de la ciudadanía en el vestuario. Se mostraron interesadas en lo de la tierra, como el vino Cartojal, cuya publicidad invade cada rincón de las calles, y al que calificaron como “dulce al extremo”.

Y los extranjeros, a los que muchos ha sorprendido coincidiendo con sus vacaciones de verano, estaban extrañados de tanto color, como una chica francesa que afirmó “no sé lo que es la Feria”, pero con una flor colocada en el pelo aseguró que “esto es fantástico”, destacando la música y los trajes. Otros, como Norberto Schacllen, se sienten muy de Málaga y vestido de cenachero, salió a la calle “a disfrutar un poquito con la gente”.

Y así, mientras unos se unían, agarraban y alineaban para bailar y cantar el Bugui Bugui en una de las paralelas a calle Larios, otros, en ésta, se movían al ritmo de una banda de música que atraía a un gran público, y que con unas camisetas con el mensaje “Huelga General, yo voy”, mataban dos pájaros de un tiro. La Feria es un lugar y momento idóneo para ver sucesos y personajes extravagantes. Darse una vuelta por el centro un día de estos puede ofrecer algo de qué hablar, pero no es algo excepcional. Botella en mano, grupo de amigos, silbidos y piropos a la chica de la falda más corta, cánticos al apreciado alcohol, “hemos venido a emborracharnos”, y alguna que otra sirena. Un sábado noche puede ofrecer similar escenario, pero no es lo mismo, esto es Feria.

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