Los guardianes de los susurros

  • Los pendientes dotan a los vestidos de un toque personal y distinto

Durante la Feria, los cinco sentidos se vierten sobre la fiesta para que no se escape nada, ni siquiera los secretos a voces. Y es que el volumen de la música obliga a los feriantes a hablarse al oído constantemente, así que siempre es acertado adornar este momento.

Los pendientes, amén de ser un complemento ancestral, son un espejo de la personalidad. Largos, de corte clásico o pegados a la oreja. Esa importancia ha hecho que se conviertan en el elemento clavo de la vestimenta.

Si se decide por vestirse de faralaes, los pendientes han ido creciendo de tamaño para ocupar casi la longitud del cuello. La pasta ha ido compartiendo escenario con piedras y engarces más complejos para darle a las joyas un toque más distinguido. Por supuesto, los aros nunca pasarán de moda.

Si por el contrario se decide no vestir de largo, están los modelos de diario pero siempre con un toque desenfadado para recordar que estamos de Feria.

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