El viento, al natural

  • Aprieta el calor y cada uno se refresca como puede: en Feria, con mucho arte

Objeto de seducción, instrumento para el refresco personal, abalorio idóneo para ciertas coreografías, motivo para la galantería y complemento idóneo para los atuendos más tradicionales, el abanico es todo un arte en sí mismo. Cual morfología fisonómica, su movimiento aporta a los más curiosos información de primer orden sobre su usuario: su tendencia a la coquetería, el nivel de su autoestima, la resolución con la que afronta los problemas, su gusto por mostrarse o sus más íntimas reservas. Aunque de origen japonés, este adorno que imita la cola del pavo real ha adquirido las más diversas variantes en todo el planeta y en la Feria de Málaga es también un protagonista insustituible. Su uso no sólo alivia los infernales calores que se registran estos días en el centro y en el Real, también aporta colorido y movimiento a las estampas más reconocibles de la fiesta. Combinado con una flor en el pelo o una peineta es todo un símbolo de identidad. Y su proliferación entiende cada vez menos de géneros: ellos también se animan a usarlos, más pequeños y discretos pero siempre encantadores.

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