Once largometrajes de garantías en Rábida fuera de concurso

  • Esta edición recupera una de las secciones emblemáticas del Iberoamericano, con títulos que no han podido competir Tres producciones españolas están programadas

La oferta programada para la 39ª edición del Festival de Cine Iberoamericano ha crecido respecto al pasado año. En total, 111 películas de 18 países, entre largometrajes, cortos y documentales, que se proyectarán en 155 pases. Pero no todas ellas optarán al Colón de Oro. Este año crece el número de secciones, entre las que sobresale el regreso de la emblemática Rábida, en la que se programan largometrajes actuales que no han podido entrar en concurso por distintos motivos. Suele ser un ciclo en el que el interés de los títulos está garantizado, y una buena forma de tomar el pulso a la cinematografía iberoamericana del último año.

En esta edición, la sección Rábida, ausente de forma excepcional en 2012, está compuesta por once películas. Las producciones argentinas, las más numerosas en este ámbito, están representadas con cuatro películas. La pasión de Verónica Videla (2013), de Cristian Pellegrini, cuenta la historia de un travesti que trata de llevar una vida normal pese a los prejuicios sociales. La reconstrucción (2013), de Juan Taratuto, precedida de un gran éxito en su país, trata del redescubrimiento de los sentimientos en un hombre que se ha aislado del mundo que le rodea. Puerta de Hierro, el exilio de Perón (2012), de Víctor Laplace y Dieguillo Fernández, recupera la figura histórica del general y ex presidente argentino. Y Algunos días sin música (2013), de Matías Rojo, se centra en la amistad de tres escolares que recuerda a algunas producciones ochenteras.

España está presente también en la sección Rábida con tres películas, en una buena oportunidad para acercarse a una producción más minoritaria. La partida (2012), es una coproducción cubano-española dirigida por Antonio Hens que habla de la prostitución masculina en Cuba. Esto no es una cita (2012), de Guillermo Groizard, cuenta la historia de dos compañeros de trabajo que inician una relación para olvidar a sus respectivas ex parejas. A su vez, Muchachos (2012), dirigida por el tinerfeño Raúl Jiménez Pastor, narra las peripecias de tres muchachos jóvenes que se pasan las horas muertas frecuentando distintas zonas de una ciudad, interactuando con personajes muy singulares, que desarrollan sus vidas de forma paralela en las mismas calles.

Desde México llega la comedia Nosotros los nobles (2013), dirigida por Gary Alazraki, en la que un rico empresario simula que se arruina para dar una lección a sus hijos. Es una de las sensaciones del año en la taquilla mexicana. Inercia (2012), de Isabel Muñoz, es un drama en el que la protagonista se encuentra en la sala de urgencias de un hospital a un novio del pasado.

Chile presenta otra comedia, Soy mucho mejor que vos (2012), dirigida por José Manuel Sandoval en la que un hombre se pelea con su esposa por haberle frustrado un viaje a España. Y de Venezuela, una de las cinematografías en alza, llega Azul y no tan rosa (2012), de Miguel Ferrari, en la que un fotógrafo de éxito se ve obligado a hacerse cargo de su hijo, al que no veía desde hacía años.

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