Arantxa acusa a sus padres de anularla

Desde la semana pasada, la prensa sensacionalista tiene un nuevo filón: el enfrentamiento entre Arantxa Sánchez Vicario y su familia. Ayer la ex tenista y capitana del equipo español de Copa Federación presentaba sus memorias, tituladas Arantxa ¡Vamos! Memorias de una lucha, una vida y una mujer, en medio de una inusitada expectación mediática. Inusitada para la deportista, que comentó que desde su retirada no veía a tanto periodista junto. Aunque lógica si se tiene en cuenta que esta autobiografía ha tirado por los suelos la imagen de familia idílica que teníamos del clan Sánchez Vicario.

Emociones contenidas durante años, tensión y sorpresa. Todo ello se conjugó ayer por la mañana en una oficina de la Casa del Libro en Barcelona, escenario de la rueda de prensa, dando como resultado que Arantxa no pudiera contener las lágrimas durante la lectura de su comunicado. Acompañada de su marido, Josep Santacana, tras dar por concluido el acto se fundió en un largo abrazo con él. Despejó casi todas las dudas que habían planteado los medios los últimos días. Lo que no permitió fue que ningún periodista le hiciera preguntas incómodas.

"No os podéis imaginar lo doloroso que ha sido publicar mis memorias, pero tenía esa necesidad vital y no podía seguir simulando una relación inexistente con mis padres y hermanos", arrancó confesando.

"¿Puede alguna persona creerse que yo no quería que todos estos problemas se quedaran en la familia? Lo he intentado con todas mis fuerzas", manifestó la ex tenista, quien no ha querido dar más detalles de la demanda que hay en curso, "porque eso está en manos de los abogados". En concreto, Arantxa ha presentado cuatro demandas contra sus padres y sus hermanos por malversación de fondos y apropiación indebida.

En el libro autobiográfico, acusa a sus padres de haberse apropiado de prácticamente la totalidad de su patrimonio y afirma que sus problemas con Hacienda se deben a las intenciones de su familia: "Me han dejado sin nada, estoy endeudada con Hacienda y mis propiedades son muy inferiores a las que tiene por ejemplo mi hermano Javier, que a lo largo de su vida ha ganado mucho menos que yo", escribe.

La actual capitana del equipo español de Copa Federación ha reconocido que sus progenitores fueron quienes la guiaron a lo largo de su carrera, pero también los culpables de su infelicidad fuera de las pistas: "Siempre he agradecido a mis padres su apoyo. Todos los padres hacen lo mejor para sus hijos. Sin embargo, conmigo han ejercido un control y una protección que me han anulado en muchos momentos cruciales de mi vida", dijo ayer.

La deportista también ha negado que su matrimonio con Josep Santacana haya sido motivo de cambio en su forma de pensar: "Sigo siendo la misma, solo que ahora decido lo que quiero decir y no quiero esconderme, ni fingir una relación que no existe". Y añadió: "¿Puede alguno de mis hermanos o mis propios padres decidir con quién tengo que compartir mi vida? ¿Por qué se tienen que buscar siempre culpables a mis decisiones?"

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