Catalina brilla en solitario

  • La duquesa de Cambridge ha superado con nota su debut como princesa sin la compañía de su marido visitando una exposición en Londres, donde encandiló a todos con su exquisito estilo y saber estar

La princesa Catalina no defrauda. La esposa del príncipe Guillermo de Inglaterra ha estrenado su propia agenda de compromisos oficiales, la mejor oportunidad para demostrar que, sin la compañía de su marido, que ha sido destinado a las Islas Malvinas durante varias semanas como parte de su entrenamiento en las Fuerzas Armadas, puede llevar a cabo sus labores como princesa. El debut, que ha superado con éxito, consistía en una visita a un museo londinense, que inauguraba una exposición póstuma del artista Lucian Freud. Un acto en el que la duquesa de Cambridge lo tuvo muy fácil si tenemos en cuenta que es licenciada en Historia del Arte y que el museo, en el que tiene un cargo de honor, es una de las entidades que ella misma ha decidido apadrinar como miembro de la familia real británica. Aún así, no hubiera sido de extrañar que los nervios le hubieran traicionado un poco, pero nada más lejos de la realidad. Su naturalidad, saber estar y exquisito comportamiento dieron buena cuenta de los efectos que en la Princesa están produciendo las clases de la reina Isabel II, con la que se ha reunido varias veces. La soberana, que siente debilidad por Catalina, se ha propuesto pulir su ya refinada forma de actuar ayudándola a coger confianza en sí misma; una labor nada complicada para ella que este 2012 cumple seis décadas en el trono. Y desde luego lo está consiguiendo, pues si ésta tenía algún tipo de inseguridad en su paso por el National Portrait Gallery no se le notó en absoluto. Una cita en la que además volvió a dar una lección de estilo y elegancia con un vestido gris jaspeado de corte new-look con manga francesa de la firma Jesire, que completó con unos zapatos Jimmy Choo y un bonito clutch color negro. Un conjunto con el que acalló del todo los rumores de embarazo pues definía su silueta marcando cintura.

Tras diez meses de casada, la duquesa de Cambridge se siente con fuerzas para cumplir con sus obligaciones como miembro de la Casa Real británica. Un trabajo para el que se lleva preparando desde hace tiempo haciendo cursos para conocer mejor el funcionamiento de las instituciones y recibiendo clases de protocolo por petición expresa de su marido. Su preparación y su carisma innato le han allanado mucho el camino a la primogénita de los Middleton, que crea una gran expectación en cada una de sus apariciones públicas.

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