Charlene se convierte a la fe católica por amor

  • La sudafricana, de confesión protestante hasta la fecha, se ha hecho católica pues la constitución mongasca impide que la futura princesa tenga una religión distinta.

Charlene Wittstock se ha convertido al catolicismo para casarse con Alberto de Mónaco pues la constitución del Principado impone que la futura princesa ha de profesar necesariamente esta religión. Así lo anunció ayer el palacio monegasco a través de un comunicado: "La señorita Charlene Wittstock, que profesa la fe cristiana, ha sido admitida, por decisión libre y personal, a la comunión plena en la Iglesia Católica".

La prometida de Alberto, de confesión protestante hasta la fecha, respetó las reglas protocolarias del pequeño Estado mediterráneo situado al sureste de Francia, que le impedían asistir a la fiesta nacional de Mónaco y a la ceremonia de la Santa Devota, patrona del Principado, al no formar oficialmente parte de la familia del soberano. Pero, tras el anuncio de su compromiso oficial, la situación cambió. Desde entonces, se ha visto a la pareja -a la que separan 20 años, Alberto acaba de cumplir 53- participar en diversos eventos oficiales dentro y fuera de Mónaco.

Esto no ocurrió, por ejemplo, cuando el padre de Alberto, Rainiero, contrajo matrimonio con Grace Kelly pues ella procedía de una familia irlandesa de amplia tradición católica.

Además de la noticia de la conversión, que se esperaba desde hace tiempo, fuentes de prensa del palacio de los Grimaldi también han difundido más detalles de la boda. La ceremonia civil, el 1 de julio -primero de los dos días declarados festivos en el Principado- correrá a cargo del oficial del registro civil de los soberanos, Philippe Narmino, a las cinco de la tarde. La religiosa, al día siguiente, la oficiará 24 horas más tarde el arzobispo de Mónaco, Bernard Barsi. Después del matrimonio civil, está previsto un concierto gratuito de Jean-Michel Jarre, a las diez y media de la noche, en el Puerto de Hércules del Principado. Antes del concierto está prevista una recepción multitudinaria para los monegascos en el mismo lugar.

El futuro matrimonio ha pedido a los invitados que no les hagan regalos. En lugar de ello verían con mejores ojos donaciones para organizaciones benéficas.

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