Cógelo y póntelo

  • Accesorio típico entre los más pequeños, por aquello de protegerlos del sol, el sombrero ha dejado de ser un simple complemento entre las mujeres para convertirse en una prenda de uso obligado

Relegados a un segundo plano desde hace mucho, sólo los usaban los niños y las personas que trabajaban al sol, hace un tiempo que este accesorio se ha revitalizado. Tuvo gran éxito durante el siglo pasado, pero a partir de los años 60 dejaron de verse. Ahora, ya sea para proteger las cabezas de la virulencia de los rayos solares o para darle al look playero un toque de sofisticación, los sombreros y turbantes viven su mejor momento.

Si hace tres veranos los borsalinos empezaron a florecer por las playas como el azahar en primavera, es ahora cuando su presencia se consolida con más fuerza. Ya sean lisos, de colores o con adornos, no hay mujer que no sucumba a sus encantos.

Típicos durante los años 60 y casi desaparecidos al acabar la década, los turbantes han resurgido de sus cenizas este verano haciendo que el estilismo para bajar a la playa adopte unos tintes de sofisticación que ni la Presley.

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