Condenado a tres años de cárcel un ex miembro de Locomía por tráfico de drogas

  • La Audiencia de Barcelona sentencia a Javier Font por poseer una treintena de pastillas de éxtasis. También encontraron en su casa envases con 'popper', pero este hecho no ha sido considerado delito.

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La Audiencia de Barcelona ha condenado a tres años de prisión por tráfico de drogas a un antiguo miembro del grupo musical Locomía, en cuyo domicilio se encontraron una treintena de pastilla de éxtasis.

En su sentencia, la sección quinta de la Audiencia condena por un delito contra la salud pública al ex intérprete de Locomía Javier Font por comercializar pastillas de MDMA, pero le absuelve de traficar con popper, pese a que en su domicilio tenía también un centenar de envases de esta sustancia.

La sala basa su absolución en el resultado de los análisis que se practicaron a las botellas de Popper encontradas en el domicilio del procesado, que descartan que las sustancias que contenían esos envases tuvieran una concentración suficiente de nitrito para ser nocivas para la salud de las personas.

Javier Font fue miembro de Locomía en los años ochenta, cuando el grupo se hizo célebre por sus bailes con abanicos, y afrontaba una petición fiscal de siete años de prisión a raíz de su detención, en febrero de 2009, en el marco de una operación de la Guardia Civil.

El procesado alegó en el juicio que las pastillas que tenía en su casa pertenecían a un amigo que había vivido con él, pero la sala ha desmontado su coartada en base a las conversaciones telefónicas que figuran en la causa, en las que Javier Font decía a un cliente que el éxtasis que tenía "estaba muy bien" y que también le quedaba viagra y ketamina.

La sentencia admite que el popper, una sustancia que se utiliza en prácticas sexuales por su efecto vasodilatador, tiene efectos nocivos sobre la salud a grandes dosis, pero el contenido en los envases incautados al detenido era insuficiente para resultar tóxico.

La comercialización en España de popper, producto que se utiliza para limpiar cabezales de vídeo, está restringida desde el año 2006 por la Agencia Estatal del Medicamento, que considera que tiene graves efectos secundarios, entre ellos vómitos, taquicardia, dificultades respiratorias y en raras ocasiones muerte.

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