El Duque se reinventa junto a Blanca

  • A punto de estrenar 'Galerías Velvet', Miguel Ángel Silvestre se revela mejor actor y persona en la revista 'Elle' Tras una crisis, su amor hacia Blanca Suárez se ha reforzado

A punto de estrenar la serie Galerías Velvet, en la que comparte protagonismo con Paula Echevarría, Miguel Ángel Silvestre ha conseguido dejar atrás su apodo de El Duque, el que le dio a conocer por ser el personaje que interpretaba en Sin tetas no hay paraíso, y también su imagen de sex symbol. Su relación con Blanca Suárez, su novia, afronta una bonita etapa tras dejar atrás una crisis de la que han salido reforzados como pareja. Además, el actor, mucho más maduro, nos ha mostrado hace poco su cara más solidaria viajando a Senegal con Save the children para conocer de primera mano las necesidades de los niños que viven en el continente africano. Guapo, concienciado y cada vez mejor profesional en pantalla. Pero con novia, no lo puede tener todo.

En una entrevista con la revista Elle, Miguel Ángel muestra su lado más sincero abordando aspectos de su carrera y de su vida que desconocíamos hasta la fecha. Así, habla de su desigual relación con la fama que, al principio aborrecía, pero con la que ha aprendido a convivir. "Yo era un tío con poco sentido de la vergüenza. Confieso que pasar a ser el observado me llevó a construirme una coraza bestial. Miro para atrás y digo: 'Joder, cuánta espontaneidad perdí, qué aburrimiento'. Llevé mal el tema de los paparazzi, no lo enfoqué bien y me hice un daño extra. Ahora he aprendido a gestionarlo", confiesa.

El actor no tiene reparos tampoco a la hora de contar que su sueño de niño era convertirse en un gran tenista, pese a que al final el destino lo encaminó hacia la interpretación. "A veces he tenido grandes ideales, otras me he enfadado con ellos", declara Miguel Ángel, "Una de las cosas que más valoro es el esfuerzo que hicieron mis padres, a pesar de que éramos una familia humilde, para que cumpliese mi sueño como tenista, aunque luego no pudiera ser".

Confiesa, por otro lado, que la primera vez que leyó el guión de Sin tetas... no le gustó; es más, rechazó participar en ella. "Luego me metí de lleno. Ahora lo pienso y fue una serie muy arriesgada para televisión. ¡Desde el título, que era horrible! Pero me lancé sin pensarlo. Ese salto me ha abierto muchísimas puertas y me ha dado muchas posibilidades", reconoce.

En su viaje a África como embajador de una ONG de ayuda a la infancia afirma haber crecido mucho como persona. "He aprendido que si de algo depende que cambie una sociedad es de sus mujeres", sostiene.

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