Famosos en blanco y verde

Son muchos los personajes célebres vinculados a Andalucía, como los son también los motivos que les han llevado a lograr esta relevancia: la música, el toreo, el cine o la propia cuna. Enumerarlos a todos sería demasiado largo pero, de esta lista, que podría ser interminable, hemos elegido a tres, los tres que despiertan más interés y admiración, a la vez que ocupan más páginas en la prensa del corazón. Se trata de la duquesa de Alba, nuestra noble más mediática (nacida en Madrid pero andaluza de vocación); Isabel Pantoja, con los convulsos avatares de su vida que han sido seguidos punto por punto por la prensa; y, por último, Jesulín de Ubrique, quien ha rodeado de expectación no sólo su existencia, sino que convierte en interés para los paparazzi a todo aquel que le rodea, como a su ex, Belén Esteban; su mujer, María José Campanario; así como a sus hermanos y sus padres y todos los que les ronda. Forman un trípode fundamental para el couché nacional y los programas del corazón.

Aunque madrileña de nacimiento, la querencia de doña Cayetana Fitz-James Stuart por Andalucía en general, y por Sevilla en particular, es evidente. La noble con más títulos recibió la Medalla de Andalucía en el año 2006. Coleccionista de arte y mecenas, se ha distinguido desde siempre por su apoyo a las artes, sobre todo en esta Comunidad Autónoma, desarrollando una gran labor en la conservación y mejora de los bienes de interés cultural que forman parte de su patrimonio familiar, además de abrir los archivos de la Casa de Alba a los investigadores. Su actividad ha sido reconocida con prestigiosos galardones como la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica o la Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X.

El viernes el Consejo de Ministros aprobó engrosar su lista de premios con otro más, la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes. El Gobierno quiere reconocer, de este modo, que la duquesa de Alba haya querido acercar recientemente al gran público su excepcional legado con la exposición Colección Casa de Alba, celebrada en Sevilla en 2009, y que incluía, entre otras, obras de Goya, Murillo, Romero de Torres, Sorolla, Ribera, Benlliure o Tiziano y Rubens. Este legado se conserva en los palacios propiedad de la Casa de Alba, catalogados Bien de Interés Cultural, como el Palacio de Liria en Madrid y la sevillana Casa de las Dueñas.

También en Sevilla, en concreto en Triana, nació otra andaluza de portada, en este caso folklórica: Isabel Pantoja. Su vida, desde sus comienzos en el mundo de la copla hasta su boda con el torero Paquirri y la repentina desaparición de éste tras la cogida de un toro, han sido temas de portada. Su momento artístico álgido llegó precisamente tras la muerte de su marido con la publicación del disco Marinero de luces, íntegramente dedicado a aquel. A principios de los 90 llegó, incluso, a protagonizar varias películas con actores y directores de primera fila. Su romance, y cuestionable acercamiento por interés, con el entonces alcalde de Marbella Julián Muñoz, promete seguir alimentando tertulias. A Isabel se le concedió en 2002 la Medalla de Oro de Andalucía.

A pesar de no tener esta distinción, otro insigne andaluz, al menos para la prensa rosa, es el torero Jesulín de Ubrique. Jesús Janeiro Bazán tomó la alternativa en 1992 con José Ortega Cano como padrino, también siempre en primer plano desde que se casara con Rocío Jurado. Su consagración fue en 1994, encabezando el escalafón con 153 corridas toreadas y cortando 339 orejas. Al año siguiente batió su récord encabezando de nuevo el escalafón con 161 corridas. En opinión de los expertos, esta saturació le perjudicó a su estilo, aunque lo cierto es que le hizo inmensamente rico y famoso. A partir de entonces sus relaciones sentimentales y su relación con el patriarca, Humberto, dan carnaza a revistas y canales.

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