La Feria de los volantes canasteros

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Los volantes canasteros tienen, sin entrar en análisis profundos, dos ventajas fundamentales: una, la comodidad -gran constante de la nueva moda flamenca- y, otra, el ahorro en tela que suponen (muy a tener en cuenta, tanto para clientas como para diseñadores, en tiempos de crisis). Y así, las pasarelas de Simof 2012 se han inundado de un corte canastero que, por si fuera poco, también resulta muy tradicional. Esto no significa que no quede lugar para la imaginación y, en eso, Sara de Benítez es un ejemplo tal y como demostró en el desfile con el que inauguró la mañana. Un homenaje a la firma Victoria's Secret que nos permitió disfrutar de unas aladas Jessica Bueno, espectacular y acompañada de su popular novio, Kiko Rivera, y Andrea Huigen, flamante Miss España 2011 (certamen con el que colabora activamente de Benítez), las cuales aparecieron rodeadas de la espectacularidad de unas prendas con escotes pronunciados, tirantes, chaquetas boleras y unos zapatos Menbur que hacían fácil la subida al cielo. Enseguida, Carmen Latorre encontró el romanticismo a través de unos delicados modelos de encaje adornados con amplios cinturones -del mismo tejido y con cintas que contrastaban con la tonalidad base- y perfilados con suaves escotes en uve.

Ya por la tarde, Rosalía Zahíno contentó a quienes se quedaron con las ganas de su boda casando a la mencionada Jessica Bueno en una fiesta gitana que abrió un pase lleno de sorpresas. Un espectáculo donde nada faltó: volantes redondeados, plisados o en caracola, plumas en cuerpos negros, terciopelos con mangas ceñidas, pantalones de lunares, corpiños… Por si fuera poco, Encarna Solá desplegó un amplio abanico de grandes peinas o tocados con frutas con los que gritó aquello de "¡la imaginación al poder!". Por su parte, Ángeles Verano se distanció de sus tradicionales pasteles y estampados -presentes pero menos- saliendo reforzada con rojos, naranjas, morados y turquesas que defendían una mujer serena y elegante enmarcada por tirantes o mangas cortas y suaves caídas. Muy destacable su negra bata de cola con transparencias en la cintura y acaracolados remates en los bajos y los zapatos de la estilosa Nuria Cobo. Nuevo Montecarlo desplegó sutileza con los canasteros en una sutil línea en azules, rosas y beiges que incluyó un guiño a lo infantil y donde se emplearon los linos, el popelín y el piqué y Luchi Cabrera contentó a todas las miradas con una colección en la que se dio cabida a lisos y estampados, a escotes más o menos pronunciados y a espaldas sinuosas, mangas trabajadas, verdes con el reverso en rojo… Eso sin dejar atrás unos magníficos complementos, en dorado y plata, inspirados en antiguos tesoros que, en sí mismos, constituían una auténtica joya.

Ya en la recta final, Cristo Báñez se movió entre la fiesta y la flamenca, entre lo rural y lo urbano siguiendo su propia esencia de almonteño afincado en Sevilla. Tonos tierra, amarillos y dorados para un conjunto donde hubo flores que salían bajo las mangas, dos piezas con falda y un polo blanco, batas rocieras de cuadros y muchos trajes idóneos, sobre todo, para la noche. Por último, Sonibel acudió al cuento de Caperucita Roja para poner pequeñas capas de lunares a un carrusel de modelos entre el que también agradó, con lunares negros en fondo blanco, una simpática recreación de los 101 Dálmatas. Un universo lleno de detalles, como los encajes de bolillos, los estampados de claveles o los lunares sobrepuestos, que puso punto y seguido al que, sin duda, continúa siendo nuestro certamen clave del diseño.

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