Flamenco libre al poder

  • Estampados picassianos y la incorporación de la seda rústica son las grandes novedades de la última propuesta de los gaditanos Torres y Cosano en su colección 'Volantes 2011'.

El flamenco es libertad y tradición, es volante y canastilla. Como los vestidos de Torres y Cosano, diseñadores gaditanos que ayer presentaron su nueva colección, Volantes 2011, en el incomparable marco de La bella escondida, una de las más de 120 torres miradores que existen en Cádiz y, a buen seguro, la mayor joya arquitectónica del Cádiz dieciochesco.

En un escenario tan noble y con tanto raigambre, Tere Torres y Javier Cosano mostraron a un público bastante reducido -por la limitación de aforo- sus propuestas divididas en cinco bloques: trajes de gitana y de calle a la vez, vestidos típicamente canasteros, lunares clásico, estampados y, por último, de seda rústica.

Una colección más austera que de costumbre porque hay que adaptarse a los tiempos que corren, pero tan elegante y glamourosa como siempre en la que priman los colores tierra y beige, por un lado, combinados en algunas ocasiones con otros más llamativos como verdes y burdeos.

Destacaron las formas entalladas que marcan mucho la cintura en casi todos los modelos y los originales complementos, como una torera que asemejaba un ramo de claveles rojos o los tocados del mismo estampado que el traje.

Bajo la premisa de evolucionar, no quedarse nunca atrás, pero tomando como base las cinco o seis ideas básicas del corte de flamenca, se vieron algunos trajes cortos, a la rodilla, confeccionados con organza, con estampados picassianos y de aires muy sesenteros. Pero los largos en tejidos neutrales, como algodones, linos y sedas, ganaron en número a los cortos. Y en corte, mucho más limpio.

Tanto los trajes de flamenca en sí como los aflamencados de calle que propone esta firma son muy vistosos, adornados con bolillos, encajes y faralaes, y por un sinfín de complementos: pendientes, peinetas y flores enormes, y cinturones, muy anchos e imprescindibles.

Ante poco más de cuarenta invitados, las modelos de la agencia Gálvez, de Jerez de la Frontera, se las vieron y desearon subiendo y bajando escaleras con tacones no aptos para aquellas que sufran vértigo. El resultado lo mereció: un desfile de diseños de calidad, en un enclave de calidad también.

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