Indomable O'Hara

  • Sus papeles de mujer indómita y sus más de 60 años dedicados al cine le han hecho merecedora del Oscar Honorífico 2015, un galardón del que presume a sus 94 años

Mientras en el Dolby Theatre se dan los últimos retoques a la gala de mañana, una nonagenaria con el pelo rojo acaricia su recién conseguida estatuilla dorada en su casa de St. Croix, en las Islas Vírgenes. La viejita no es ni más ni menos que Maureen O'Hara, una de las míticas actrices del Hollywood dorado que ha tenido que rondar el siglo para que la Academia del Cine reconozca su valía en la gran pantalla.

O'Hara es una de las premiadas de este año, pero su galardón, como el del animador Hayaco Mitazaki y el guionista Jean Claude Carruière, lo recogió a finales del pasado año en un merecido homenaje del que fue partícipe Liam Neelson y Clint Eastwood.

Su relación con el cine fue prolongada, seguramente más que la de muchos otros actores renombrados, y queda avalada por más de medio centenar de películas, en las que casi siempre estuvo detrás una mujer de carácter.

En sus 60 años como actriz nunca estuvo nominada a un Oscar, aunque tuvo razones más que suficientes como para estar varias veces entre los premiados. Seguramente una de las películas que más marcó su trayectoria fue El hombre tranquilo, en la que protagonizó junto a John Wayne una de las escenas más románticas de la historia del cine. Y es que con Wayne tenía una química especial en la pantalla que se transformaba en amistad verdadera fuera de ella. Tanto es así que fueron muchos los que creyeron que ambos estaban casados en la vida real. Su amistad con Wayne fue sincera hasta el final y prueba de ello es que fue a él y al director John Ford, a quien recordó y dio las gracias cuando recogió su Oscar Honorífico.

Maureen O'Hara siempre tuvo claro que sus vida tendría que estar ligada a la interpretación, aunque sus primeros pasos lo dio en el mundo de la ópera, donde trabajaba su madre y donde también consiguieron despuntar muchos de sus hermanos. Tras una audición fallida para Elstree Studios, fue Charles Laughton (de quien también se acordó al acariciar por primera vez su estatuilla) quien primero apostó por ella y la convención para ser actriz. Su salto a la fama le llegó con sólo 19 años en El Jorobado de Notre Dame, aunque con anterioridad ya había protagonizado Jamaica Inn para un jovencísimo Hichtcock. En los créditos de las películas en las que ha participado, su nombre siempre ha estado unido a los grandes del cine clásico; desde Anthony Queen, hasta Errol Flynn o Tyrone Power.

En los años 50 se le conoció con el sobrenombre de 'La Reina del Technicolor', porque en las primeras películas a color, entre las que destacaba su papel de pirata en La isla de los corsarios, llamó poderosamente la atención su melena cobriza y su intensa mirada de ojos verdes.Pero, si por algo se ha caracterizado esta pelirroja de origen irlandes en el cine ha sido por sus papeles de mujer fuerte e indómita. En sus películas ha acompañado sin parecer una mera sombra a vaqueros, sheriff, militares, piratas y aventureros. Pero O´Hara no sólo ha sido una mujer fuerte en la gran pantalla sino también fuera de ella. En su vida ha tenido que vencer el cáncer en tres ocasiones y ha luchado también contra la diabetes. Pero nunca se ha venido abajo. Tampoco se achicó cuando le sobrevino la muerte a su tercer marido y tuvo que tomar las riendas de su empresa de aviación, una circunstancia que fue lo que realmente provocó su distanciamiento del cine. Se convirtió entonces en la primera mujer en América al frente de una compañía de transporte aéreo.

Pero no ha sido la única vez que O'Hara ha sido pionera. Fue la primera que plató cara a un tabloide para negar una noticia que aseguraba que había sido pillada practicando sexo en un teatro. Lo llevó a los tribunales y demostró que aquello era falso, siendo culpada la revista por difamación. Y también fue la primera mujer irlandesa en conseguir la nacionalidad americana.

Maureen O'Hara logra ahora el título que siempre le fue negado y seguramente volverá a hacer historia, esta vez, por ser la primera actriz que logra un Oscar por una trayectoria de éxitos varias décadas después de dejar la interpretación y cuando está próxima a cumplir el siglo.

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