Isabel vuelve a la escena pública

  • La filipina recupera la ilusión tras la muerte de su esposo y presenta su propia línea de cosméticos, un proyecto del que se muestra muy orgullosa.

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Isabel Preysler empieza a recuperar la sonrisa. La filipina regresa a la vida pública tras la muerte de su esposo y lo hace con paso firme en el mundo empresarial. Arropada por su hija Ana, Isabel lanza su propia línea de cremas, un proyecto que comenzó a hilvanar hace más de dos años y que asegura le está sirviendo ahora para recuperar la normalidad en esta nueva etapa de su vida.

La viuda de Miguel Boyer se presentó ante la prensa esbozando la mejor de sus sonsisas. Sobre unos tacones de vértigo y con una blazer en tono marfil ribeteado en negro y pantalones del mismo color, Isabel Preysler dejó constancia una vez más de su elegancia.

Se muestra orgullosa del "trabajo bien hecho", aunque tiene claro que no habría podido sacar adelante este proyecto si no hubiera sido por la ayuda de su hija Ana que, además de ser la que más le apoyó a la hora de poner en marcha la idea, fue también la que se encargó de la "parte pesada" del proyecto. "Cuando surgió la idea no era para mí el mejor momento porque Miguel estaba enfermo y yo no tenía suficiente tiempo ni ánimos, pero ella me dijo que se ocuparía de toda la parte pesada como montar la sociedad, hacer el marketing y toda la parte de los números que es un rollo... y yo me dediqué a la parte de buscar y encontrar la crema que yo quería".

La línea My Cream, que se podrá adquirir tanto en farmacias como a través de internet y que persigue, sobre todo la luminosidad y la hidratación, está compuesta por un sérum regenerador anti-aging (47 euros), una crema anti-aging efecto luminosidad (49 euros) y un contorno de ojos y labios revitalizante anti-aging (44 euros). El producto se ha creado a partir de exclusivas y patentadas fórmulas en colaboración con un prestigioso laboratorio dermatolgico español.

Isabel está convencida de que sus cremas gustarán y convencerán a la mujer española, igual que la han convencido a ella y a sus dos hijas menores, que llevan utilizándola más de un año. "He tenido la suerte de que todos estos años las casas me han mandado sus cremas y podido probarlas absolutamente todas, por lo que he aprendido bastante. La experiencia que tengo ahora con las cremas no la hubiera tenido seguramente hace diez años", dice al tiempo que recalca que en este proyecto más que la inversión económica lo que está en juego es su nombre. "El capital se puede recuperar de una forma o de otra, pero mi nombre no".

Asegura que su faceta como empresaria le llega en el mejor momento porque le hace sentirse activa. No obstante, puntualiza que aún es pronto para retomar su vida social, que tan agitada había sido hasta que su esposo cayó enfermo. "En casa estamos todos haciendo un esfuerzo, especialmente Ana, por hacer una vida normal. Entonces soy la primera que lo tengo que hacer viendo que mis niñas lo hacen, pero ¿que si voy a ir a fiestas? No tengo ganas de eso ahora. Otra cosa es trabajar en esto, que no tiene nada que ver, todo lo contrario, me viene muy bien estar activa y estar reinventando".

En el plano personal, Isabel se mostró orgullosa de la relación que mantiene su hija Ana con el tenista Fernando Verdasco, aunque negó que fueran a pasar pronto por el altar, como se ha rumoreando últimamente.

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