José Coronado, el eterno seductor

  • Su romance con Eugenia Martínez de Irujo se ha convertido en la noticia estrella del verano, aunque, de momento, el actor madrileño ni afirma ni desmiente y sólo se limita a decir que está "feliz"

Tiene la misma mirada seductora que en su juventud, pero ahora, además, le añade un puñado de canas y arrugas que no hacen sino mejorar su aspecto. José Coronado revalida su título de eterno seductor con su última conquista: Eugenia Martínez de Irujo, una relación que ha pillado a todos por sorpresa y que lo ha convertido, sin dudas, en el personaje del verano, robándole protagonismo a la mismísima reina de corazones y el nobel peruano. De momento, él ni afirma ni desmiente y sólo se limita a contestar que se siente "feliz".

Su relación con la duquesita pone de nuevo al actor madrileño en el centro de la diana, aunque esta vez no por sus triunfos profesionales (en el hay que incluir un Goya al mejor actor en 2011) sino por su eterna fama de galán.

Coronado ya era conocido en la movida madrileña por sus conquistas. Antes de actor ya probó suerte con éxito como modelo, un mundo al que llegó por casualidad por no saber decir que no a una propuesta de una marca de whisky que incluía no sólo un contrato con muchos ceros sino un paseo en barco en aguas de Menorca con dos modelos suecas. Durante tres años recorrió el mundo como modelo, aunque su carácter inquieto le hizo abandonar y montar su propia agencia, un trabajo que compaginó con el de coreógrafo de desfiles (una faceta de la que ahora se ríe y asegura que aquello fue producto de su poca vergüenza porque ni tiene sentido de la música ni le gusta la moda). Quienes le conocen aseguran que en esa etapa, cuando Coronado era un auténtico desconocido, su fama de conquistador la fue labrando noche a noche en las discotecas madrileñas.

Pero sus conquistas subieron de nivel cuando empezó a trabajar como actor. Por cierto, dicen que su primera toma contacto con el mundo de la interpretación, de la mano de Cristina Rota, fue por seguir los pasos de una de sus novias.

A finales de los 80, con los 30 recién cumplidos, hizo sus primeros pinitos en el teatro y el cine. Para él fue una época dorada en la que empezó a ocupar portadas de revistas por su relación con Paola Dominguín, con la que tuvo a su primer hijo, Nicolás. Pero ocupó mucho más titulares a principios de los 90, con la relación de Paola recién terminada, cuando se le relacionó con la conocidísima tonadillera Isabel Pantoja, con la que había protagonizado la película Yo soy esa. Nunca se pronunció al respecto y dejó que fueran los medios los que hablaran por él. Aunque la conquista de Isabel, si la hubo, no fue la única que se forjó detrás de las cámaras. En 1997 se le relacionó con Silvia Abascal, con la que había compartido el rodaje de La dama boba; aquella relación duró poco pero entre ambos existió una complicidad que han sabido mantener a lo largo de los años.

En su lista de conquistas se incluye también la top Esther Cañadas, con la que mantuvo un breve noviazgo en el año 2000. Como si de un punto y seguido se tratara, sólo unos meses después comenzó a salir con la cantante Mónica Molina, con quien tuvo una relación de tres años y con la que tuvo a su hija Candela, que ahora tiene 11 años.

Al poco tiempo se le relacionó con Paula Echevarría, con quien compartió vacaciones y se dejaron ver muy acaramelados en el verano de 2003.

Desde entonces, Coronado ha querido y se ha dejado querer aunque la única relación que ha trascendido es la que mantuvo de 2010 a 2013 con la periodista Elena González del Prado, con una de las pocas conquistas que ha compartido su céntrico piso madrileño.

Esta semana ha sorprendido a todos con su abrazo a la hija de la duquesa de Alba, una relación que sin lugar a dudas va a dar mucho juego este verano.

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