Pasarela

El Rey quiere poner paz en su familia

  • La marcha de los Príncipes de Mallorca el mismo día en que llegaron las infantas ha disparado los rumores de distanciamiento entre doña Letizia y sus cuñadas · El Monarca ha pedido a don Felipe que medie entre ellas

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Las desavenencias entre la Princesa de Asturias y sus cuñadas, las infantas Elena y Cristina, son vox pópuli desde hace tiempo. Pero desde hace unas cuantas semanas las diferencias entre la esposa y las hermanas del Príncipe están llegando a unos límites preocupantes. La Familia Real no posa al completo para la prensa desde hace meses, y siempre cuando un acto oficial hace que resulte imprescindible. La Reina está preocupada porque las hijas de don Felipe y doña Letizia, Leonor y Sofía, no ven mucho a sus primos. Así que el propio Rey ha decidido tomar cartas en el asunto. No sólo porque pueda llegar a perjudicar a la imagen de la Casa Real, sino por mantener a su familia unida. Según publicaba ayer Vanitatis y otras muchas webs se han hecho eco, don Juan Carlos ha pedido al Príncipe que medie en esta tensa situación. La paz en el seno de la Familia Real está en juego.

Hasta el momento el Rey sufría en silencio las diferencias, parece que irreconciliables, de su nuera y sus hijas. Según se comenta en círculos cercanos al Monarca, don Juan Carlos no entiende el porqué de este distanciamiento. Pero hace unos días, rompió su silencio para hablar con su hijo ye instarle a que mediara entre su esposa, Letizia, y sus hermanas.

La charla paterna no debió surtir el efecto esperado puesto que prácticamente el mismo día que las infantas hacían su aparición en Palma de Mallorca para pasar unos días de vacaciones con sus padres, don Felipe, doña Letizia y sus dos hijas abandonaban la isla con destino desconocido.

Los rumores de esta manifiesta enemistad han existido desde siempre. O, mejor dicho, desde que el Príncipe de Asturias contrajo matrimonio con doña Letizia en el año 2003. Pero, desde entonces, en muchas ocasiones se ha visto a las cuñadas cercanas e, incluso, cariñosas. Por ejemplo, tras la muerte de la hermana menor de Letizia, Érika Ortiz. A las puertas del sepelio, la Princesa y la infanta Cristina se fundieron en un prolongado abrazo que borró de un plumazo los comentarios sobre una posible mala relación entre ellas. Con la infanta Elena, sin embargo, el tema es diferente ya que parece que siempre ha existido un distanciamiento entre ellas y que ninguna ha hecho nada por remediarlo.

Para colmo de males para el Rey, la Princesa de Asturias parece no encontrarse nada cómoda durante su estancia estival en Mallorca. Aunque este tipo de apariciones oficiales de los miembros de la Familia Real casi van en el sueldo, doña Letizia no comparte con los miembros de su familia política su pasión por los deportes de vela. De modo que le disgusta estar allí, como dejó claro hace unos días cuando un periodista le preguntó por sus vacaciones en Palma. "¿Tú crees que esto son vacaciones?", le respondió la Princesa.

Estos días estará más contenta pues se halla inmersa en un viaje privado con el Príncipe y de destino desconocido, al menos para la prensa. A la vuelta tendrá que hacer frente al encuentro que ha planeado el Rey entre su nuera y sus hijas a fin de que hablen y arreglen sus diferencias.

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