Tercer baño de multitudes de Enrique y Meghan

La pareja saluda a su llegada al castillo de Cardiff. La pareja saluda a su llegada al castillo de Cardiff.

La pareja saluda a su llegada al castillo de Cardiff. / efe

Con una hora de retraso debido a que el tren en que viajaban sufrió una avería, el príncipe Enrique y su prometida, Meghan Markle, visitaron ayer por primera vez Gales en el tercer acto oficial al que acuden juntos. La pareja, que visitó el castillo de Cardiff para asistir a un festival que celebra la cultura y tradición galesas, fue recibida a su llegada por decenas de personas que esperaban a las puertas del evento desde hace horas a pesar de las bajas temperaturas.

De nuevo cogidos del brazo y con ese aire informal que está siendo tan bien recibido por los británicos, el nieto de Isabel II y su novia pidieron disculpas a las autoridades por el retraso nada más llegar y se volcaron en saludar a todos aquellos que no pudieron acceder al castillo por motivos de aforo. La estadounidense charló con muchas de las mujeres que se encontraban en primera fila, les fue preguntando una a una por su nombre, se prestó de buena gana a los abrazos, firmó autógrafos -gesto que tienen prohibido los miembros de la familia real inglesa- como en sus años de actriz, y compartió todo el tiempo que pudo con los presentes.

Con un abrigo batín color negro de Stella McCartney valorado en 1.800 euros, un top de rayas blanco y negro y pantalón pitillo negro de la firma galesa Hiut Denim de 198 -con el que hizo un guiño a esta tierra-, Markle, además de no cambiar su actitud cercana, dejó claro que tampoco piensa cambiar su forma de vestir. De hecho, volvió a peinarse con el moño informal que lució en su último acto oficial celebrado en Brixton con el príncipe y que le costó entonces algunas críticas.

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