'Yuccie', el asesino del 'hipster'

  • La nueva tribu urbana tiene gran capacidad de generar dinero creando y verdadera pasión por Instagram

La crisis está dando pie al nacimiento de nuevas tribus urbanas, que más que de una simple corriente estética son abanderadas de un nuevo estilo de vida. Los cambios en las expectativas en cuanto a la búsqueda de un salario y, sobre todo, la incertidumbre ante el crecimiento profesional han puesto en marcha la imaginación de los jóvenes que, tras probar con la actitud bohemia y arrolladora de los hipsters, se están afeitando la barba para sacar su cara más urbana y cosmopolita. Los yuccies son profesionales de la creatividad y emprendedores que han rechazado una vida laboral segura a cambio de una mayor capacidad expresiva y sobre todo de una libertad que las grandes multinacionales y una vida encorsetada no dan en los tiempos que corren.

Los young urban creative, a medio camino entre los yuppies y los hipsters, han llegado y parece que van a quedarse por mucho tiempo. Jóvenes, normalmente menores de 35 años, que buscan una identidad propia y se caracterizan por una actitud emprendedora. No suelen hacerse ricos pero sí son únicos en identidad y forma de vivir. Los yuccies rescatan de los hipsters su capacidad creativa y de los yuppies su habilidad para generar dinero. Viven en ciudades cosmopolitas, se inclinan por la alimentación orgánica y son fans de los huertos urbanos. Tratan de recuperar la ciudad como un lugar donde vivir, nunca trabajan en nada que no le entusiasme y sus oficios suelen ser artesanales y creativos.

De las últimas tribus urbanas se quedan con su pasión por las redes sociales, especialmente por Instagram, de la que son grandes especialistas. Nunca se verá a un yuccie escuchando la radio, ya que son amantes de los playlists y la música en streaming.

En cuanto a estilo, la nueva tribu urbana tiene personalidad a la hora de vestir pero nada define su look. El afeitado depurado y el no a la tinta de los tatuajes son sus señas de identidad, aunque ante esta evolución imparable quién sabe que corriente mandará mañana.

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