Dos barman y un destino: Sitges

  • El cordobés y el granadino ponen el sabor andaluz a la final nacional del 'Bacardí Legacy Global Cocktail Competition', que hoy acoge la localidad catalana

Sitges se convierte hoy en el corazón de la coctelería nacional. La Casa Bacardí de la localidad catalana acoge la final de la Bacardí Legacy Global Cocktail Competition, que aboga por descubrir a los mejores bartenders del mundo y crear una nueva generación de cócteles destinados a perdurar en el tiempo. El cordobés Jaime Añón y el granadino Agustín de la Casa pondrán el acento andaluz a la cita. El ganador español participará en la final internacional, que tendrá lugar el 3 de Mayo en Sydney, Australia.

-¿En qué momento decide uno convertirse profesionalmente en barman?

-Jaime Añón: Tras algunos años vinculado al sector de la hostelería, me sentí atraído por la figura del barman y el cóctel, siempre presente en el cine clásico, esto me llevó a experimentar mezclas tras la barra.

-Agustín de la Casa: Asistí a mi primer concurso de coctelería a nivel autonómico hace casi tres años, vi el nivel que había en Andalucía y lo mucho que me quedaba por aprender.

-¿Habéis recibido formación o, por el contrario, os habéis preparado de forma autodidacta?

-J.A: En mis inicios tuve la suerte de formarme con Miguel Figueredo, en Madrid. Esta base abrió un nuevo horizonte para mí, aprendiendo desde entonces por mí mismo de cada cosa que viese allí y allá. Miguel es un apasionado de su profesión y le estoy muy agradecido.

-A.C: Mi formación ha sido prácticamente autodidacta, asistiendo también a diferentes master class y seminarios muy puntuales sobre coctelería creativa.

-Sois la representación andaluza en el Bacardí Legacy Cocktail Global Competition, ¿cuál es vuestra apuesta para ganar?

-J.A: Una mezcla de sabor, carácter e inspiración. Un trozo de la historia Bacardí en estado líquido.

-¿Qué expectativas tenéis a sólo unas horas del concurso, que se celebra hoy?

-A.C: He ensayado a diario sobre todo el tiempo de preparación del cóctel y también la entrevista informal en inglés para que no se me escape ningún detalle.

-¿En qué os habéis inspirado para crear '7 generaciones', en el caso de Agustín, y 'Victoria Indomable', en el de Jaime?

-J.A: Victoria Indomable refleja la historia de Facundo Bacardí, fundador de la marca, con sabores que evocan a los momentos más amargos que vivió, pero también a los dulces y, ¿por qué no? Sabor a victoria cuando hubo que celebrarla al conseguir el éxito. El sabor a habano refleja esa Victoria Indomable que experimentó Facundo al superar los obstáculos.

-A.C: Al estudiarme la biografía de Facundo Bacardí, me impactó mucho como un hombre que en 1814 siendo comerciante de vino en Sitges (su ciudad natal) lo dejó todo por emigrar a Cuba, persiguiendo su sueño con valentía; han pasado 8 generaciones y Bacardí sigue siendo marca líder a nivel mundial.

-¿Cuál es vuestra filosofía a la hora de mezclar?

-J.A: Siempre trato que mis invitados experimenten sabores que evoquen otros lugares, otras épocas, que viajen sin moverse de la barra.

-Cerráis los ojos y… ¿dónde os veis dentro de diez años?

-A.C: La verdad que no lo sé, siempre que sea detrás de la barra sirviendo cócteles y satisfaciendo paladares seré feliz.

-¿Creéis que en Andalucía está impuesta la cultura del cóctel y realmente se valora el trabajo de los barman profesionales o aún le falta promoción?

-J.A: Hay un creciente interés por la coctelería de verdad, dejando atrás el cliché de la coctelería tropical de palmeritas de colores y bengalas típica de los 80s. Empieza a verse gente, sobre todo joven, que se atreve con coctelería clásica. Esto, en parte, es gracias a que hoy en día se viaja muchísimo, éste es el camino a seguir para que la coctelería no sea una moda pasajera y nos pongamos a la par de Europa.

-¿Qué no debe faltar en vuestro cóctail favorito?

-A.C: Siempre opto por los clásicos pero con un toque personal. En mi coctel favorito lo que nunca debe faltar es el amor y dedicación con el que se hace aromatizándolo siempre con humildad, para mí esa es la mezcla perfecta.

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