"En la parte empresarial sí tenemos que pensar en decir adiós algún día"Victorio & Lucchino:

Son unos trabajadores incansables enamorados de una profesión a la que han entregado gran parte de su vida. José Víctor y José Luis, Victorio y Lucchino, cuentan con una de las trayectorias más importantes dentro del mundo de la moda nacional e internacional. Centrados en los últimos detalles de la presentación de Capricho natural, su colección primavera-verano 2011, los sevillanos apuestan por nuevos tejidos y combinaciones de raso satén, crépe de Chine, voile, gasa bambula y brocados florales y geométricos. Todo un universo de efectos cromáticos que, hoy domingo, se descubrirá sobre la pasarela de la Cibeles Fashion Week donde, una vez más, estos creadores de imaginación sin límites, volverán a marcar un punto y aparte con su concepto de la moda.

-¿Cuáles son las características, en esta ocasión, de su propuesta?

-(José Luis) Hemos querido jugar con el colorido propio de la naturaleza, las puestas de sol, los azules diversos, la tierra… Los efectos tridimensionales suponen una novedad al igual que las prendas que se transforman en diferentes largos.

-¿Sigue siendo el hombre aburrido para vestir (y vestirle)?

-(José Víctor) Bueno, los chicos tienen un atractivo muy retador. Hay que animar a que despierten del largo letargo estético en el que se encuentran. Eso no ha pasado a lo largo de la historia pero está claro que, en la actualidad, cuesta.

-¿Y su mujer? ¿Ha evolucionado o permanece fiel a un estilo?

-(JL) Lógicamente no ha perdido su esencia. La moda es un fiel reflejo de los valores que acontecen. Vas transformando y augurando cambios por venir. En esta colección, por ejemplo, hemos rescatado los flecos y los volantes pero con motivaciones diferentes, con otro look más conceptual, transformado.

-¿Cómo se hace para no quedarse anclado en el pasado?

-(JL) Es algo muy natural en nosotros. Es dejarte llevar, dejarte fluir y, al tener esa manera de ver las cosas, de analizar los matices, eso te hace estar en vanguardia y actualizado. Luego está la parte cultural, que ayuda mucho. Hay que estar pendiente de las noticias, el cine, la música... Así te contemporizas.

-¿Les ha afectado la crisis o, en su sector, se afronta desde otra perspectiva?

-(JV) No, no. La crisis ha dado en la moda como en el resto de terrenos. En este sentido, no somos extraterrestres. Convivimos en una sociedad desde la que se sufre y donde, cada uno, tiene que agudizar su ingenio. Ésa es la gran victoria puesto que, por lo demás, hay que caminar. Las grandes manifestaciones creativas se hacen en épocas difíciles. Claro que, para Victorio y Lucchino, el factor de expectación supone un poco más de oxígeno.

-¿Qué les pone más nerviosos? ¿La crítica, el público?

-(JV) Es un cúmulo de circunstancias. El estrés de que todo esté controlado. El maquillaje, las vestidoras, las maniquíes… Esto te provoca un cierto agobio. A pesar de que, saludar, no es nuestro plato fuerte, cuando se produce, es como decir… "¡Ya hemos acabado!". Son muchos meses de trabajo que se van acumulando. Hay que resolver muchos problemas: telas, patrones… Es casi como una labor de laboratorio y todo contrarreloj.

-Ustedes, como el coronel Custer, ¿hasta el final 'con las botas puestas'?

-(JL) Pues nosotros tenemos muchas fuerzas creativas. Nos levantamos muy temprano y, gracias a Dios, nos encanta asumir proyectos. Lo que sí te digo es que cada vez nos pesa más la labor empresarial. Somos unos profesionales atípicos en España y en el resto del planeta porque llevamos adelante dos frentes: el diseño, por un lado, y la empresa, por otro. La mayoría de compañeros van más tranquilos puesto que, en general, tienen una firma que les ampara y, por ello, pueden centrarse en lo suyo. Así que, en la parte empresarial, sí tenemos que pensar en decir adiós un día. Respecto a lo creativo, mientras tengamos facultades, continuaremos.

La moda: una pasión compartida

José Víctor Rodríguez Caro y José Luis Medina del Corral forman la pareja de diseñadores que más ha marcado la moda de los últimos tiempos. Unidos desde finales de la década de los 70, cuando compartieron el departamento de creación de la firma Disart de Sevilla, el destino les hizo coincidir y, a partir de ese ahí, lucharon por abrir un negocio propio y comercializar unas primeras prendas que, desde el principio, llamaron la atención de la clientela.

Posteriormente, en 1984, debido a la gran demanda de sus vestidos de novia, deciden crear una primera colección que llevan a Barcelona convirtiéndose en pioneros de un área al que, poco a poco, se incorporaron muchos otros compañeros de pret-á-porter. Un año después, en 1985, dan el salto a Nueva York cosechando unas excelentes críticas que se han mantenido durante toda su trayectoria en países tan diversos como Japón, Alemania, Italia, Francia, y, cómo no, Estados Unidos.

Sin embargo, sus aspiraciones seguían creciendo y, más allá de la ropa, "los" Victorio y Lucchino se han atrevido con perfumes (como Carmen, lanzado en 1992), joyas, habitaciones de hoteles y hasta botellas de cerveza. Eso por no hablar de sus multitud de líneas femeninas (fiesta, lencería…), masculina e infantil o de logros como sus colaboraciones en teatro (con Yerma o La Celestina) o incluso cine (en El guardaespaldas, Whitney Houston llevaba una de sus prendas). Casados desde marzo de 2007, cuando contrajeron matrimonio en una discreta ceremonia, está claro que, lo suyo, es un camino de éxito escrito con letras mayúsculas.

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