"Con mi edad quiero sentirme bien conmigo mismo"

Con sus profundos ojos azules y su voz cálida, José Manuel Soto apareció en el panorama artístico, por vez primera, hace 25 años. Era 1986 y, tras pasar por varios coros y formaciones, el cantante decidió entonces que, definitivamente, la música era su destino y, más allá, esa pasión a la que ha entregado gran parte de su vida. Éxitos como Por ella, Quiéreme o Para olvidar un amor son algunos de los títulos más recordados en una carrera donde también ha habido lugar para muchos otros temas que, en Soto y Amigos, interpretó, en un espectacular concierto en la Maestranza de Sevilla celebrado en junio del pasado 2011, junto a otras grandes figuras como Lolita, Rosario, Pasión Vega, Estrella Morente, Pastora Soler o José Mercé. Un lujo que, en CD y DVD, se ha convertido en uno de los regalos claves de estas navidades.

-¿Es ésta su grabación más importante?

-Es la aventura más destacada, sin duda. La más ambiciosa, la más bonita, la de más calidad. Yo me veo cantando mejor que en ninguna otra anterior. El directo es mucho más real, más directo.

-Habrá descubierto que existe una renovación entre sus seguidores, ¿verdad?

-Ésa es la clave y lo que me animó a meterme en todo este lío. Empecé a darme cuenta de que había una generación a la que quería enseñarle mis canciones.

-Entonces, ¿ánimos para otros 25 años más por lo menos?

-Yo ahora mismo me encuentro con fuerza y me siento muy reconocido por el público y los compañeros de profesión. He pasado momentos donde las cosas no eran tan fáciles porque ésta es una labor complicada y sometida a los vaivenes de las modas. Te confieso que, alguna que otra vez, he estado muy desanimado y he sentido la tentación de dejarlo todo.

-Imagino que, entre los duetos más queridos, está el de su hijo, Marcos…

-Sí. Es un chaval con mucha ilusión y que está intentando hallar su lugar. Fue emotivo cantar a su lado y compartirlo con quienes me han seguido desde hace tanto.

-¿Qué consejos le da desde su experiencia?

-Que se lo tome en serio. En la música no es todo divertimento. Hay que relacionarse, formarse, aprender… y disfrutar. Eso se nota. El artista que está tenso en un escenario, transmite esa tensión.

-¿Ésa es la conclusión que se quedaría de su propia carrera?

-Los errores del pasado no tienen arreglo y yo he cometido muchísimos. Hay que ser felices con lo que tenemos y mirar al futuro con ilusión. Podría haber sido mejor y peor pero yo estoy en una edad en la que quiero sentirme bien conmigo mismo.

-Ha valorado mucho a su familia…

-A ellos y a mi tierra. Decidí vivir en Sevilla y que mis hijos fueran andaluces. Me perjudicó al principio, porque tendría que haber viajado más fuera e incluso haberme trasladado a Madrid, pero después me di cuenta de que no merece la pena torturarse con ese tipo de cosas.

-Hablando de valores, acabamos de celebrar la noche de Reyes… ¿Cuánto de niño queda en el José Manuel Soto de 2012?

-Muchísimo. Yo creo que en todos siempre queda el niño puesto que la infancia es la parte más importante de nuestra vida. No debe dejar de estar a tu lado.

-Haciendo balance de lo pasado no podríamos dejar atrás Por ella… ¿Le ha dado o le ha quitado más?

-Me lo dio todo. Me abrió todas las puertas de la música y conquistó y enamoró a mucha gente y, a la vez, me quitó que, al resto de las canciones que sacaba, nadie le echaba cuentas porque las eclipsaba. Cuando iba a una televisión o a una radio, no podía faltar y creo que, en el fondo, me perjudicó un poco. Ahora se están descubriendo otros títulos que, poco a poco, están siendo también muy queridos.

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