Un siglo seduciendo

  • La barra de labios cumple 100 años siendo el cosmético con más éxito del mundo y consolidándose como icono de la cultura popular y arma femenina

No hay un gesto más femenino que el de llenar de color los labios ante un reflejo. Ni el cruce de piernas es tan efectivo ni certero como arma de seducción. Por ello en el neceser beauty de una mujer nunca falta el famoso pintalabios, de mil marcas y mil colores, ese cosmético tan clásico como infalible, que sin rival sigue siendo el más vendido del mundo -900 millones de unidades al año- y que este 2015 celebra imbatible un siglo de vida.

La revolución del labial llegó en 1915 cuando el fabricante estadounidense Maurice Lavy creó este esencial del make up tal y como lo conocemos hoy. Antes, ya lo habían utilizado los romanos e incluso los egipcios con ceras y colorantes naturales extraídos de las rocas. Lavy, al que no terminaba de convencer que el color de labios se vendiera entre la alta sociedad francesa en pequeños y frágiles cilindros de cartón, pensó que lo ideal era meter el bálsamo en una funda de metal con un tope en la que el carmín iba saliendo conforme se fuera gastando. El toque final lo dio James Bruce Mason Jr., en 1923, aplicándole el mecanismo giratorio que conserva hoy. El producto dio la vuelta al mundo muy pronto siendo el cine su impulso definitivo.

Icono de la cultura popular, la barra de labios ha crecido a lo largo de estos 100 años de forma cualitativa y cuantitativa. Ninguna firma de belleza se resiste a tener sus propios pintalabios, desde las marcas de gama intermedia a las de lujo como Chanel o Christian Dior. Mates, gloss, hidratantes, de diferentes tonos, fijas... Hasta Whatsapp cuenta con su propio lipstick, claro está del color más bonito y sensual: el rojo.

Como el cabello y la piel, en verano es vital cuidarse los labios y las barras son grandes aliadas para ello. Existen con protector solar e hidratantes para plantar cara a las altas temperaturas y el mar, también con vaselina si tenemos los labios algo quemados. Y el color, ya sea nude, rosa o el mencionado rouge, para enamorar por la noche.

Un siglo seduciendo, el primero de ¿cuántos?

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